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Orando con el Papa

Octubre 2014
Ofrecimiento Diario: 

Señor, mi Dios, Rey del cielo y de la tierra, ruego que en este día, te plazca ordenar y santificar, gobernar y dirigir nuestros corazones y nuestros cuerpos, nuestras palabras y acciones, de acuerdo a Tu Ley, y que, al cumplir Tus mandamientos, nosotras y nosotros, ayudados por Ti, podamos aquí y en adelante ser salvados y rescatados por Ti, Oh Salvador del mundo, que vives y reinas por siempre y siempre. Amén

Y ruego, con María y toda la Iglesia, por las intenciones del Papa para este mes.

 

Intenciones de este Mes:
Universal: 

Que el Señor pueda llevar la paz a los lugares del mundo más azotados por la guerra y la violencia

 

For Evangelisation: 

Que el Día Mundial de la Misión pueda reactivar, en cada creyente, el celo para llevar el Evangelio a todo el mundo.

 

Para que seamos misioneros

En el Evangelio de San Juan, Jesús dice: “El que cree en mí, no solamente cree en mí, sino que en aquél que me ha enviado. Y el que me ve a mí ve a aquel que me ha enviado” (Juan 12:44). Puesto que también hemos sido llamados y enviados, tenemos un encargo de Dios. En lo que necesitamos reflexionar es en el hecho que no estamos haciendo nuestro propio trabajo; sino que estamos continuando con la misión del propio Dios.

Además, debemos preguntarnos si en este trabajo estamos solos, o con Él y para Él. Jesús también dice: “No he hablado en mi propia autoridad, sino el Padre que me envió me ha ordenado lo que debo decir y cómo debo decirlo.” Como cristianos, somos invitados a recibir estas palabras en nuestros corazones, durante este Año de la Fe. Para poder alcanzar los sueños de nuestras vidas, necesitamos maestros. Para los cristianos, nuestro Maestro es el propio Jesús. Si creemos en Él, lo escuchamos y seguimos sus pasos, podremos llegar a ser sus verdaderos seguidores. Jesús es nuestro gran modelo.
Él nunca abandonó su misión. Sabía que no estaba solo. Siempre estaba en comunión con su Padre. Para que nuestra misión sea efectiva y entregue fruto a nuestro mundo de hoy, debemos mantenernos unidos a la Vid Verdadera, si no queremos escucharle decir: “En verdad les digo, no los conozco” (Mateo 25:12). El peor aspecto de esta declaración es que podría ser definitiva. No habría ninguna otra después de ella. Por lo tanto, yo siento que somos todos llamadas y llamados a orar más fervientemente, y debemos pedir a Jesús, en el Santísimo Sacramento, que podamos ser misioneros que dejen un signo duradero dondequiera que lleven la Palabra de Dios. Que “Nuestra Señora de la Misiones” esté siempre con nosotros.
Hna Mary Joseph Nyambura, Hermanas de Emmanuel, Kenya

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