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Orando con el Papa

Agosto 2014
Ofrecimiento Diario: 

Señor, Padre Nuestro, te ofrezco este día, junto a mis plegarias, pensamientos, palabras, actos, alegrías y sufrimientos, en unión con el Sagrado Corazón de Jesús, el que continúa ofreciéndose en la Eucaristía, por la salvación del mundo. Ruego que el Espíritu Santo, que guió a Jesús, sea hoy mi guía y mi fortaleza, de modo que yo pueda ser testigo de su Amor.

Con María, la madre de nuestro Señor y de la Iglesia, ruego por todos los Apóstoles de Oración, y por las intenciones propuestas por el Santo Padre para este mes.

 

Intenciones de este Mes:
Universal: 

Para que los refugiados, obligados a abandonar sus casas por causa de la violencia, sean acogidos con generosidad y sean respetados en sus derechos. 

For Evangelisation: 

Para que los cristianos en Oceanía anuncien con alegría la fe a todos los pueblos del continente.

Yo era un extranjero, y me acogiste...

Cuando cambia el perfil étnico de una comunidad, puede nacer temor y hostilidad de los nativos hacia los extranjeros. Muchos de nosotras/os hemos presenciado situaciones de abusos verbales, de hostigamientos y ataques, con violencia no provocada, a inmigrantes la mayoría apesumbrados, que han buscado refugio en nuestro país, huyendo de guerras, hambrunas u hostilidad en sus propios países.

Todos entran en nuestras vidas con sus propios y únicos talentos. De cada una/o, aprendemos y compartimos, crecemos y nos desarrollamos juntos como hermanos e hijos de un solo Dios. Poseemos  el  libre albedrío para herir o sanar, para invitar o dar la espalda, para abrir nuestras mentes, expandir nuestros horizontes o estancarnos en la ignorancia. Jesús nos instruyó a que alimentáramos al hambriento, vistiéramos al desnudo y acogiéramos al extranjero. Cuando hacemos esto para el menor de Sus hermanos o hermanas, lo hacemos por Él.

Antes de decidir qué hacer, debemos recordar cómo se siente ser tratados como un amigo o un desconocido, ser acogido o marginalizado, sentirse amado o rechazado. Colócate en los cansados pies de los refugiados. Desesperados, han debido abandonar sus hogares, su entorno cultural, y en muchos casos, a miembros de sus familias, y buscar la seguridad entre desconocidos, de una cultura diferente, y en otro país. La bondad humana se conoce por medio de individuos tolerantes, y de ciudadanos que forman comunidades para ayudar a los refugiados en su inclusión en la nueva comunidad a la que han llegado. Acojan a los refugiados tal como acogerían a Jesús.

No dejen de mostrar hospitalidad a los extranjeros; por hacer esto, algunos han conversado con ángeles, sin haberse dado cuenta…(Hebreos 13:2)

Eugene Quinn
 

 

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