Meditation

Jesús se dirige a sus discípulos. Imagínate estar entre ellos. Estás ahí, cerca de Jesús, mientras Él habla. Jesús comprende que todos estén cansados por sus esfuerzos para seguirlo. Siente simpatía por aquellos que perciben que es mucho el esfuerzo.

Vuelve a leer la lectura, muy despacio. Détente en cualquier palabra o frase que te toque, repítela una y otra vez, dejando que se sumerjan en tu corazón. Permite que la lectura te aclare quién es Dios y qué es lo que Él desea.