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Daily Prayer 2012-05-04

Presencia

Mientras más llamamos a Dios,
mejor podemos sentir su Presencia.
Día a día Él nos acerca más
al Corazón de Dios que nos ama.

Conciencia de la Presencia de Dios

Si se nos pregunta sobre qué otra palabra podemos usar en vez de "Dios", la respuesta podría ser "Presencia", pues eso es lo que Dios es. Cuando Moisés le preguntó a Javé su nombre, Javé contestó "Soy el que Soy", lo que significa "Estoy Presente". Dios está diciendo "Estaré allí para ustedes". Dios está íntimamente presente en todo, y especialmente en nosotros. El nombre de Jesús es Emmanuel, que significa "Dios está con nosotros". El Evangelio de Mateo finaliza con esta maravillosa declaración: "Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia".

Ejercicio corporal

Siéntate en tu silla, derecho(a) pero confortable, con tu espalda apoyada en el respaldo. Deja que tu cuerpo se relaje, sin encorvarse, con tus pies apoyados en el suelo y tus manos descansando en tus muslos o unidas en tu regazo.

Cierra tus ojos, o fíjalos en un punto frente a tí. Ahora, enfoca toda tu atención en lo que puedes sentir en tu cuerpo. Puedes comenzar en tus pies y seguir hacia arriba, dejando que tu atención se detenga, por unos segundos, en cualquier parte del cuerpo; luego cambia tu atención a otra parte del cuerpo y así sucesivamente. Si puedes mantener tu atención en una parte, mejor. Tu atención es sobre lo que sientes, no sobre tus pensamientos sobre sentir. Si no estás cómodo(a), sientes picazones o deseas cambiar de postura, sólo asume la molestia; asegúrate que todo está bien, y sin moverte, continúa enfocando tu atención a las sensaciones de tu cuerpo.

Nuestra mente generalmente no nos deja en paz al hacer esto; pero comienza a entender

Ejercicio de respiración

Este ejercicio exige concentrar toda tu atención en las sensaciones físicas de respirar hacia adentro (aspirar) y hacia afuera (espirar), sin deliberadamente cambiar el ritmo de tu respiración. Enfoca tu atención en sentir el aire frío que entra por tu nariz, y el aire tibio que sale al espirar. Al comienzo puede que mantengas la consciencia que estás respirando y eso cause que ella se torne irregular; pero esto no ocurre con frecuencia. Si así ocurre, y llegas a sentirte sin aliento, deja este ejercicio para otra oportunidad.

La mayoría de las personas encuentran que en este ejercicio su respiración cambia, el aliento se vuelve más profundo y lento, y comienzan a sentirse adormilados(as). Este es un muy buen ejercicio de relajación; si deseas usarlo para orar en forma explícita, entonces deja que el aspirar refleje todo lo que deseas en tu vida, aunque parezca imposible, y que el espirar represente la entrega a Dios de todo lo que posees, toda tu vida con tus preocupaciones, pecados, culpas y arrepentimientos.

Es importante hacer esto sin juzgarse, ya sea con aprobación o desaprobación. Mantén fija tu atención en tu deseo de entregar todas estas preocupaciones sobre tu persona, y no te aferres a ellas como si fueran un tesoro.

Ejercicio de escucha

Siéntate en tu silla, derecho(a) pero confortable, con tu espalda apoyada en el respaldo.

Ahora fíjate en los sonidos que puedes escuchar, sonidos lejanos. Sólo escúchalos, no trates siquiera de nombrarlos...

Fíjate en sonidos más débiles, y luego sonidos cercanos. Sólo escucha, vuélvete consciente de ellos. También del sonido de las palpitaciones de tu corazón, débil pero representando el ritmo de tu vida...

Y el sonido del silencio en tu lugar de oración, el silencio en tu interior... Escúchalo por unos minutos...

La Libertad

"En estos dias, Dios me enseñó como un maestro de escuela a su pupilo" (San Ignacio).
Me recuerdo que hay mucho que Dios desea aun enseñarme, y pido la gracia de escucharlo y de aprender.

Oración por la Libertad

Esta oración nos ayuda a colocarnos a la disposición de Dios. San Ignacio describe esta "Oración preparatoria", como la petición de la gracia que todas mis intenciones, acciones y realizaciones sean dirigidas solamente a la alabanza y el servicio de la Divina Majestad (Ejercicios Espirituales N° 46).

Ustedes pueden ensayar estas palabras: Señor, deseo prepararme bien para este momento. Deseo que todo mi ser esté listo, atento y dispuesto para Tí. Te ruego me ayudes a clarificar y purificar mis intenciones. Tengo deseo tan contradictorios. Me preocupan cosas que realmente no importan o no permanecen. Yo sé que si te entrego mi corazón, todo lo que haga después será seguir a mi nuevo corazón. Todo lo que ahora soy, todo lo que trato de hacer, todos mis encuentros y reflexiones, incluso mis frustaciones y caídas, especialmente en este tiempo de oración; en todo esto pueda yo colocar mi vida en Tus Manos. Señor, pertenezco a Tí: haz de mí lo que quieras. Amen 

La Conciencia

Estar consciente de algo es tenerlo presente siempre. Señor Dios, ayúdame a recordar que Tú me diste la vida. Gracias por el regalo de vivir. Enséñame a caminar más lentamente por la vida, a estar quieta/o y disfrutar de los placeres creados para mí. Poder tener presente la belleza que me rodea: la maravilla de las montañas, la tranquilidad de los lagos, la fragilidad del pétalo de una flor. Necesito recordar que todas estas cosas vienen de Tí.

Exámen de Consciencia

Qué es un exámen de consciencia?

Si es verdad que Dios trabaja en cada detalle de nuestras vidas, ¿cómo comenzamos a reconocer sus acciones y nuestras reacciones?

Al final de día, especialmente antes de dormir, nuestra mente, sin esfuerzo conciente nuestro, tiende a repasar algunos de los sucesos del día, en forma tan vívida, que si el día ha sido particularmente activo, podremos tener dificultades para conciliar el sueño. Nos podemos encontrar reviviendo una discusión, pensando en los inteligentes argumentos que podríamos haber usado si hubiéramos sido mas  preparados...

Un exámen de consciencia se basa en esta tendencia natural de la mente. Nos puede ayudar a estar más atentos a la Presencia y a la Acción de Dios en nuestra vida diaria, y a ser más sensibles si estamos colaborando con la Gracia de Dios, o si la estamos rechazando.

Cómo hacer un exámen de consciencia

Permite que tu mente recorra a lo largo de las últimas 24 horas, evitando enjuiciarte, ya sea con aprobaciones o desaprobaciones, y enfocándote sólo en los momentos por los cuales estás agradecido(a). Los días más difíciles incluyen buenos momentos, si sólo nos molestamos en buscarlos: puede ser el contemplar una gota de rocío, o simplemente el hecho que podamos ver..

Cuando las personas hacen este ejercicio, se sorprenden por el número y la variedad de buenos momentos del día, los cuales los habían olvidado, quizás acultados por las experiencias dolorosas del día. Al recordar los momentos por los cuales estamos agradecidos, agradezcan y alaben a Dios por ellos.

Después de esta acción de gracias, el próximo paso es recordar nuestros estados de ánimo y sentimientos, buscando si es posible, las causas de ellos; pero siempre evitando juzgarse por ellos. Permanezcan en Cristo mientras contemplan estas situaciones, y ruéguenle que les muestre las actitudes que las causan. Lo importante es evitar el análisis de nuestra experiencia, sino que contemplarla en la Presencia de Cristo, y permitirle que Él nos muestre cuando le hemos permitido estar en nosotros, y cuando lo hemos impedido. Agradézcanle por las veces que hemos dejado que su Gloria nos acompañe, y pedir su perdón por las veces que la hemos rechazado. Él nunca rechaza su perdón. Conoce nuestras debilidades mucho mejor que nosotros. Todo lo que tenemos que hacer es mostrárselas, y Él las transformará en fortalezas.

Podemos finalzar con una oración breve, que se enfoca en el día de mañana y le pide la ayuda que necesitamos al Señor.

Oración Breve

Señor, me conoces mejor de lo que me conozco. Tu Espíritu domina cada momento de mi vida. Gracias por el amor y las gracias que vuelcas sobre mí. Gracias por tu constante y gentil invitación a que permita entrar en mi vida. Perdóname por la veces que he rechazado esa invitación, y me he apartado de Tí.

Ayúdame, durante el día de mañana, a reconocer Tu Presencia en mi vida, a facilitar mi apertura hacia Tí, a permitir que trabajes en mí para Tu mayor Gloria. Amén.

 

La Palabra de Dios

Juan 14: 1-6

Jesús dijo a sus discípulos: "No se turben; crean en Dios y crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. De no ser así, no les habría dicho que voy a prepararles un lugar. Y después de ir y prepararles un lugar, volveré para llevarlos conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Para ir a donde yo voy, ustedes ya conocen el camino". Entonces Tomás le dijo:"Señor, nosotros no sabemos adónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino?" Jesús contestó: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí."

Reflexiones sobre la lectura de hoy

  • Una de las principales declaraciones sobre la identidad de Jesús, aparece en estas palabras del Evangelio. Sin "peros" ni "quizás", Él se declara como el Camino, la Verdad y la Vida. Dios se vuelve accesible a través de Él, porque Él es Dios. Estas palabras son un regalo: significan que, con Él, tenemos la seguridad más profunda en nuestra vida, pues sabemos que todo puede ser encontrado en Él.

  • Jesús nos trae paz interior. Incluso frente a su muerte inminente y de todo lo que ellos van a enfrentar en el mundo, no desea que sus corazones se turben. Desea que permanezcan en paz, porque no los abandonará. Tampoco nos abandonará a nosotras/os.

Conversación

Como me ha llegado la Palabra? Me ha dejado indiferente?
Me ha consolado, o me ha impulsado a actuar en otra forma?
Imagino a Jesús mismo, sentado o de pie, cerca de mí.
Me vuelvo hacia El y le abro mi corazón.

Conversando con Jesús

Imagínate que ves a Jesús sentado a tu lado. Al hacerlo, estás usando tu imaginación al servicio de tu Fe. Jesús no está ahí en la forma como tú lo imaginas; pero ciertamente que ahí está, y tu imaginación te ayuda a percibir esta realidad. Ahora conversa con Jesús...si no hay nadie cerca, habla en una voz suave...escucha lo que Jesús te contesta, o lo que imaginas te dice...Ésta el la diferencia entre pensar y rezar. Cuando pensamos, generalmente hablamos con nosotros mismos. Cuando oramos, hablamos con Dios (Anthony de Mello SJ, Sadhana, ps 78-79)

San Ignacio llama a esta conversación un "coloquio", y dice:"Un coloquio se lleva adelante en la forma que un amigo habla a otro amigo, o un sirviente a una autoridad - pidiendo un favor, reconociendo una mala acción,  contando sus preocupaciones y pidiendo consejo. En los coloquios debemos conversar o rogar, según el tema que nos ocupa; es decir, de acuerdo a si me encuentro tentado o consolado; deseoso de poseer una virtud u otra; buscando disponerme a servir; experimentando dolor o alegría por el tema de mi contemplación. Finalmente debo pedir lo que más deseo sobre una circunstancia en especial" (Ej.Espirituales Nos 54,199).

Te puede ayudar acompañarte con un Icono de Cristo, un Crucifijo, una imágen de Cristo Resucitado o un Icon de La Madona y el Niño.

Conclusión

Gloria al Padre y al Hijo y al Espiritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Amen

Amen

Si apreciaste esta Oración Diaria, y tienes alguna sugerencia o reflexión, estaremos muy contentos de conocerlas.

 

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