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Oración diaria - 2017-09-14

La Presencia de Dios

Señor, ayúdame a estar totalmente viva/o
En Tu Santa Presencia
Envuélveme en tu Amor
Que mi corazón sea uno con el tuyo.

La Libertad

Si Dios estuviera tratando de decirme algo, lo notarí­a?
Si Dios me aconsejara o me desafiara, me daría cuenta?
Pido la gracia de librarme de mis preocupaciones,
y estar atenta/o a escuchar lo que Dios me diga...

La Conciencia

En este momento, Señor, vuelvo mis pensamientos hacia Tí. Dejaré de lado mis labores y preocupaciones. Descansaré y refrescaré mi corazón en tu Presencia, Señor.

La Palabra de Dios

Juan 3:13-17

Jesús le dijo a Nicodemo: "Nadie ha subido al cielo, si no es el que bajó del cielo: este Hombre. Como Moisés en el desierto levantó la serpiente, así ha de ser levantado el Hijo del Hombre, para que quien crea en Él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo Único, para que quien crea en Él no perezca, sino tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por medio de Él".

Reflexiones sobre la lectura de hoy

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  • En nuestra exaltación de la cruz, radica la paradoja básica de nuestra fe en Jesucristo. Creemos que los sufrimientos de Jesús nos trajeron la salvación, y que estamos llamados a expresar esa fe, uniendo nuestros propios sufrimientos con los suyos. Creo que al hacer esto, salvo mis sufrimientos de la falta de sentido, y que además previene al mundo de los sufrimientos.
  • Observo maravillado/a la profundidad de la sabiduría y misericordia de Dios. Adoro a Jesús crucificado, y pido tener un profundo sentido de gratitud frente a este misterio.

Conversación

Que sentimientos surgen en mí­ al orar y reflexionar sobre la Palabra de Dios?
Me imagino a Jesús mismo sentado o de pie, cerca mío, y le abro mi corazón.

Conclusión

Gloria al Padre y al Hijo y al Espiritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Amen

Conciencia de la Presencia de Dios

Si se nos pregunta sobre qué otra palabra podemos usar en vez de "Dios", la respuesta podría ser "Presencia", pues eso es lo que Dios es. Cuando Moisés le preguntó a Javé su nombre, Javé contestó "Soy el que Soy", lo que significa "Estoy Presente". Dios está diciendo "Estaré allí para ustedes". Dios está íntimamente presente en todo, y especialmente en nosotros. El nombre de Jesús es Emmanuel, que significa "Dios está con nosotros". El Evangelio de Mateo finaliza con esta maravillosa declaración: "Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia".

Ejercicio corporal

Siéntate en tu silla, derecho(a) pero confortable, con tu espalda apoyada en el respaldo. Deja que tu cuerpo se relaje, sin encorvarse, con tus pies apoyados en el suelo y tus manos descansando en tus muslos o unidas en tu regazo.

Cierra tus ojos, o fíjalos en un punto frente a tí. Ahora, enfoca toda tu atención en lo que puedes sentir en tu cuerpo. Puedes comenzar en tus pies y seguir hacia arriba, dejando que tu atención se detenga, por unos segundos, en cualquier parte del cuerpo; luego cambia tu atención a otra parte del cuerpo y así sucesivamente. Si puedes mantener tu atención en una parte, mejor. Tu atención es sobre lo que sientes, no sobre tus pensamientos sobre sentir. Si no estás cómodo(a), sientes picazones o deseas cambiar de postura, sólo asume la molestia; asegúrate que todo está bien, y sin moverte, continúa enfocando tu atención a las sensaciones de tu cuerpo.

Nuestra mente generalmente no nos deja en paz al hacer esto; pero comienza a entender

Ejercicio de respiración

Este ejercicio exige concentrar toda tu atención en las sensaciones físicas de respirar hacia adentro (aspirar) y hacia afuera (espirar), sin deliberadamente cambiar el ritmo de tu respiración. Enfoca tu atención en sentir el aire frío que entra por tu nariz, y el aire tibio que sale al espirar. Al comienzo puede que mantengas la consciencia que estás respirando y eso cause que ella se torne irregular; pero esto no ocurre con frecuencia. Si así ocurre, y llegas a sentirte sin aliento, deja este ejercicio para otra oportunidad.

La mayoría de las personas encuentran que en este ejercicio su respiración cambia, el aliento se vuelve más profundo y lento, y comienzan a sentirse adormilados(as). Este es un muy buen ejercicio de relajación; si deseas usarlo para orar en forma explícita, entonces deja que el aspirar refleje todo lo que deseas en tu vida, aunque parezca imposible, y que el espirar represente la entrega a Dios de todo lo que posees, toda tu vida con tus preocupaciones, pecados, culpas y arrepentimientos.

Es importante hacer esto sin juzgarse, ya sea con aprobación o desaprobación. Mantén fija tu atención en tu deseo de entregar todas estas preocupaciones sobre tu persona, y no te aferres a ellas como si fueran un tesoro.

Ejercicio de escucha

Siéntate en tu silla, derecho(a) pero confortable, con tu espalda apoyada en el respaldo.

Ahora fíjate en los sonidos que puedes escuchar, sonidos lejanos. Sólo escúchalos, no trates siquiera de nombrarlos...

Fíjate en sonidos más débiles, y luego sonidos cercanos. Sólo escucha, vuélvete consciente de ellos. También del sonido de las palpitaciones de tu corazón, débil pero representando el ritmo de tu vida...

Y el sonido del silencio en tu lugar de oración, el silencio en tu interior... Escúchalo por unos minutos...

God's Grandeur

Orando por la Libertad

Esta oración nos ayuda a colocarnos a las órdenes de Dios. San Ignacio la describe como la "Oración Preparatoria", la que ruega por la gracia que "todas mis intenciones, acciones y resultados sean dirigidos solamente para la alabanza y servicio de la Divina Majestad". (Ejercicios Espirituales, Nº 46). Podrías ensayar estas palabras:

Señor, deseo tanto prepararme bien para este momento.
Deseo que todo mi ser esté listo y atento y dispuesto para Tí.
Por favor, ayúdame a clarificar y purificar mis intenciones.
Tengo tantos deseos contradictorios.
Me preocupo de cosas que no tienen importancia, o que duran muy poco.
Sé que si te entrego mi corazón,
todo lo que yo haga será siguiendo mi nuevo corazón.

En todo lo que hoy día soy, en todo lo que trataré de hacer,
en todos mis encuentros, mis reflecciones - incluso mis fracasos y frustaciones,
especialmente en estos momentos de oración,
en todo esto pueda yo colocar mi vida en tus manos.
Señor, soy todo tuya/o. Haz de mí lo que quieras. Amen.

¿Qué es la revisión de consciencia?

Si es verdad que Dios actúa en cada detalle de nuestras vidas, ¿cómo comenzamos a reconocer su actuar, y nuestras reacciones?

Al final del día, especialmente antes de dormir, nuestra mente, sin un esfuerzo consciente de parte nuestra, tiende a recordar algunos de los eventos del día, en forma tan vívida, que si el día ha sido lleno de sucesos, podemos tener dificultades para dormir. Podemos encontrarnos repitiendo una discusión, o pensando cómo debíamos haber contestado bien una pregunta, y así sucesivamente.

La Revisión de Consciencia se basa en esta tendencia natural de la mente. Nos puede ayudar a ser más alertas a la Presencia de Dios y su accionar en nuestras vidas, y a preocuparnos más en darnos cuenta cuando estamos cooperando con la Gracias de Dios, y cuando la estamos rechazando. 

Cómo hacer un exámen de conciencia

Permite que tu mente recorra a lo largo de las últimas 24 horas, evitando enjuiciarte, ya sea con aprobaciones o desaprobaciones, y enfocándote sólo en los momentos por los cuales estás agradecido(a). Los días más difíciles incluyen buenos momentos, si sólo nos molestamos en buscarlos: puede ser el contemplar una gota de rocío, o simplemente el hecho que podamos ver..

Cuando las personas hacen este ejercicio, se sorprenden por el número y la variedad de buenos momentos del día, los cuales los habían olvidado, quizás ocultados por las experiencias dolorosas del día. Al recordar los momentos por los cuales estamos agradecidas/os, agradezcan y alaben a Dios por ellos.

Después de esta acción de gracias, el próximo paso es recordar nuestros estados de ánimo y sentimientos, buscando, si es posible, las causas de ellos; pero siempre evitando juzgarse por ellos. Permanezcan en Cristo mientras contemplan estas situaciones, y ruéguenle que les muestre las actitudes que las causan. Lo importante es evitar el análisis de nuestra experiencia, sino que contemplarla en la Presencia de Cristo, y permitirle que Él nos muestre cuando le hemos permitido estar en nosotros, y cuando lo hemos impedido. Agradézcanle por las veces que hemos dejado que su Gloria nos acompañe, y pedir su perdón por las veces que la hemos rechazado. Él nunca rechaza su perdón. Conoce nuestras debilidades mucho mejor que nosotros. Todo lo que tenemos que hacer es mostrárselas, y Él las transformará en fortalezas.

Podemos finalzar con una oración breve, que se enfoca en el día de mañana y le pide la ayuda que necesitamos al Señor.

Oración por la revisión de mi consciencia

Señor, me conoces mejor de como yo me conozco. Tu Espíritu está presente en cada momento de mi vida. Te agradezco por la Gracia y el Amor que derramas sobre mí. Gracias por tu constante y gentil invitación a que te permita entrar en mi vida. Perdóna las veces que he rechazado esa invitación, y me he cerrado para Tí. Ayúdame en este día a reconocer Tu Presencia, a poder abrirme para Tí, a dejarte actuar en mí para tu mayor Gloria. Amen.

Escuchando La Palabra

Lee este texto lentamente, varias veces, y percibe si alguna palabra, o frase, se destaca de las demás, y quédate con ella por el tiempo que quieras, antes de seguir leyendo.

Este ejercicio es como probar un dulce. No trates de analizar la frase, tal como no se debe mascar un dulce para que dure más, o que tampoco examinarías en qué consiste el dulce antes de probarlo.

A menudo una frase atraerá la atención de nuestro subconsciente, antes de nuestra mente consciente se dé cuenta de la razón de esa atracción. Por eso es bueno quedar meditando esa frase lo más posible, sin tratar de analizarla.

Pueden aparecer muchas distracciones en mi mente; pero algunos pensamientos, lejos de ser distracciones, pueden convertirse en la sustancia de mi oración. Es como si la frase de la Escritura fuera una linterna, que ilumina la corriente de mis pensamientos, memorias, reflexiones, sueños, esperanzas, ambiciones y temores, y mi oración llega a ser una mezcla de la Palabra y de mis pensamientos y sensaciones profundas.

La Escritura como la luz de un Faro

La primera frase de la Biblia: "Todo era confusión, y no había nada en la tierra. Las tinieblas cubrían los abismos, mientras el Espíritu de Dios aleteaba sobre la superficie de las aguas", describe un momento presente, no un momento del pasado, y cuando rezo de las Escrituras, estoy dejando que el Espíritu de Dios aletee sobre el caos y la oscuridad de mi ser.

Cuando permito a la Palabra de Dios sobrevolar mis preocupaciones, entonces puede pasar cualquier cosa, porque Él es el Dios de las sorpresas. Es importante que yo no esconda mi caos interior de su Palabra, o de mí misma/o. En general se nos entrena a pensar que no debemos dejar que se incorporen sentimientos negativos a nuestras oraciones, especialmente sentimientos negativos sobre Dios. Debemos aprender a superar esta reacción, y atrevernos a expresar libremente nuestros sentimientos a Dios. No tiene sentido disimular frente a Dios, quien nos conoce mejor que nos conocemos nosotras/os mismas/os.

No existe un pensamiento, sentimiento o deseo en tu interior, que no pueda convertirse en parte importante de tu oración en la luz de la Palabra de Dios, cuando sabes que Dios ama el caos que eres tú, y que su Espíritu, que trabaja en tí, puede hacer infinitamente más de lo que puedes imaginar.

Manejando las distracciones

Al tratar de orar como ahora, puede suceder que nuestra mente se comience a llenar con preguntas y aparentes distracciones. ¿Cómo saber que no me estoy engañando? ¿Cómo saber si estas palabras son verdades, si Dios se está realmente comunicando a través de ellas? ¿Tengo fe en Dios, en realidad? Estas son preguntas válidas; pero por el momento dejémolas de lado. Cuando un niño se asusta durante la noche, la madre va a su cama, lo toma en sus brazos y le dice: "todo está bien", y el niño se calma lentamente. Pero si ella tiene un niño prodigio en sus brazos, que le responde: "Pero, mamá, ¿qué asunciones epistemológicas y metafísicas estás haciendo en esa declaración, y qué evidencia empírica puedes presentar para defender lo que dices?", entonces esa madre tiene un serio problema en sus brazos. En nuestra oración seríamos como ese niño prodigio, si rechazáramos escuchar a Dios mientras Él no nos aclare todos nuestras dudas. Nos comunicamos con Él con nuestros corazones. El corazón también posee su mente: tiene sus razones, más profundas que las que podemos detectar con nuestras mentes conscientes.

Ahora, ¿qué puedo hacer con las otras distracciones que inundan mi mente? Puedo pensar si dejé el gas abierto, o recordar el correo electrónico que olvidé de enviar. Si es urgente, igual que el gas, lo más seguro es ir y comprobarlo. Con temas que pueden esperar, quizás anotarlos para más adelante. Cualquier otra cosa que se viene a la mente, lejos de ser una distracción, puede convertirse en la sustancia de mi oración.

Conversando con Jesús

Imagina que Jesús está sentado cerca de tí. Al hacerlo, pones tu imaginación al servicio de tu fe. Jesús no está aquí en la forma que te lo imaginas; pero ciertamente lo está, y tu imaginación te ayuda a darte cuenta. Ahora, háblale a Jesús .... si estás solo, habla en una voz suave ... Escucha lo que Jesús te responde, o lo que tú imaginas que dice ... Ésa es la diferencia entre pensar y orar. Cuando pensamos, casi siempre conversamos con nosotros mismos. Cuando oramos, hablamos con Dios.

Anthony de Mello SJ, Sadhana páginas 78-79

San Ignacio llama esta conversación un "coloquio", y dice:

Un coloquio se hace, en buenas palabras, en la forma como un amigo habla con otro, o un sirviente a una persona de más autoridad - solicitando un favor, confesando una mala acción, contando sobre una preocupación y pidiendo consejo sobre ella .... En los coloquios debemos conversar o rogar de acuerdo a un tema determinado; por ejemplo, sobre si me encuentro tentada/o o consolada/o, o deseando poseer una virtud u otra, o disponerme en esta u otra forma, o expresarme con mayor o menor intensidad, o experimentar pena o alegría por el tema que estoy contemplando. Y finalmente debería preguntar sobre lo que más realmente deseo en relación a situaciones particulares.

Ejercicios Espirituales nos 54, 199

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