• Quietud

    Por unos momentos, permite que tu ser interior encuentre algo de quietud

    Mientras comienzas este tiempo de reflexión, cierra tus ojos para permitir que tu ser interior encuentre algo de quietud. Estás aquí para recibir una nueva luz en tu vida. Ruega que seas capaz de contactarte con tus más profundos deseos. Señor Jesús, Tú dijiste que eras la "Luz del Mundo" y nuestro "Camino, Verdad y Vida". Concédeme el descubrir cómo caminar contigo en esta jornada del tiempo de Adviento, hacia la novedad de la luz, hacia Tí.

  • Escritura

    Mateo 2:1-2

    Matthew 2:1-2

    Jesús había nacido en Belén de Judá durante el reinado de Herodes. Unos
    Magos que venían de Oriente llegaron a Jerusalén preguntando: "¿Dónde está
    el rey de los judíos recién nacido? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo".

     

  • Reflexionar

    Nuestra jornada de oración de adviento es una forma de mantenerse fiel a la luz que nos llama.
    • La invitación para este retiro de adviento es a meditar sobre algunos pasajes del Evangelio de Mateo, el que relata la visita de los Magos, o Sabios.
      Luego reflexionar sobre ellos bajo la perspectiva de la oración.
    • En el segundo capítulo del Evangelio, se nos dice que ellos habían “visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo” a un rey recién nacido. La jornada de los Magos había comenzado con un momento de asombro. Ellos pueden haber sido astrónomos o astrólogos, que habían visto muchas estrellas; pero ésta parecía diferente. La interpretaron como un signo de especial novedad, lo que los llevó a iniciar una larga búsqueda. En otras palabras, este relato comienza con el brillo de una nueva luz y el despertar de un deseo.
    • Traduciendo esto para nuestra aventura de adviento, recordamos un famoso poema de T.R.Eliot, en el cual habla de “mezclando memoria y deseo”. Aquí estamos recordando una vieja historia y mezclándola con nuestras esperanzas en el presente. ¿Qué estrella, por decir algo, mueve tus deseos este año? ¿Qué nueva luz te invita a salir de tí misma/o? Nuestra jornada de adviento y oración es una forma de responder a esa luz que nos invita. De hecho, necesitamos detenernos y reconocer esa luz. Luego necesitamos el valor para dejarla que despierte nuestros deseos. Y finalmente, ese deseo nos lleve a la acción, a una acción de fidelidad a la luz.

    • Luz, deseo y acción. La interacción entre estas tres realidades es central en el relato de los Magos, y también en nuestra fe y nuestra oración. Trata de concretar esto ahora, en tu propia realidad. ¿Puedes reconocer y nombrar la luz que parece llamarte? ¿Puedes contactar tu mayor deseo en este momento de tu vida? ¿Qué acción o cambio interior te sugiere este Adviento? En el Evangelio, el relato de los Magos nos habla de un movimiento hacia el descubrimiento de Cristo, una jornada de fidelidad hacia la luz, marcada también por momentos de oscuridad y peligros (como veremos).
    • C.S.Lewis escribió que el instrumento por el cual tú reconoces a Dios, es tu propio ser. Un telescopio debe estar limpio para hacer bien su trabajo; si no lo está, las estrellas se verán borrosas. Por lo tanto, se necesita una cierta disposición para descubrir la luz que te llama. Debes ser paciente contigo misma/o, mientras tratas de orar. Puede tomar un tiempo para que se deposite el polvo y las distracciones. Quizás muchos vieron la estrella; pero sólo los Magos poseían la receptividad y la apertura para reconocerla como una invitación tan especial.
       
  • Habla con Dios

    Ora honestamente sobre lo que te está faltando ahora en tu vida, y deja que se convierta en una misión positiva.
    • El tema del mayor deseo es crucial como un comienzo en la vida espiritual. Cuando San Pablo habló a la élite de Atenas, les recordó que todas las personas están buscando a Dios “Habían de buscar por sí mismos a Dios, aunque fuera a tientas: tal vez lo encontrarían” (Hechos 17:27). Muchos de los Salmos nos entregan elocuentes expresiones de experiencias de este deseo. “mi alma tiene sed de Tí; en pos de Tí mi carne languidece cual tierra seca, sedienta, sin agua.” (Salmo 63).
      A menudo, quizás este deseo nace de sentir una ausencia. Puedes honestamente rezar sobre lo que le falta hoy a tu vida, y convertirlo en una misión positiva – como esos Magos comenzando un extraño viaje. San Agustín, en una oportunidad comentó que la estrella que ellos vieron fué una señal de su deseo más profundo, y añadió: una luz te es entregada; pero su origen no está en tí. El Espíritu te está guiando y prometiéndo que tu “alma está repleta” (Salmo 63 de nuevo). Tu fragilidad inicial puede convertirse en un descubrimiento gozoso, como en el relato de los Magos.
      El deseo necesita enfocarse. San Ignacio sorprendía al insistir que uno debía pedir una gracia específica al comenzar un período de oración. Al comienzo de este retiro de adviento, ¿qué estamos buscando? Esto puede imaginarse de varias formas. Admitir lo que me falta en mi vida. Reconocer la luz que me invita y ser fiel a ella. En las palabras de Ignacio, pedir por “el concimiento interior del Señor, de modo que lo pueda yo conocer y seguirlo”. Confiar que el Señor me llama a buscarlo a Él en este Adviento, y que su promesa puede realizarse en estas semanas: “busquen y hallarán” (Mateo 7:7). Eso sucedió, como veremos, en forma dramática para los Magos.

      Unas sugerencias finales para esta primera etapa del retiro. Si algo te ha llamado la atención particularmente, eso es un excelente punto de partida para reflexionar. Quédate con él y hazlo personal; pero no olvides que primero debes ponerte en la Presencia de Dios. Toma tu tiempo. No hay apuro. Observa hacia donde la esperanza o el deseo te llevan. Y no olvides llegar más allá del monólogo. Orar es también escuchar, como nos dice Mary Oliver: dentro de un “silencio donde otra voz puede hablar”.

      La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la impidieron.” (Juan 1:5).
       

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