• Quietud

    Toma unos momentos para dejar que tu ser profundo encuentre algo de quietud.

    Siempre ayuda cerrar los ojos y tomar unos momentos, para dejar que tu ser profundo encuentre algo de quietud. Estás aquí para recibir una nueva Luz en tu vida. Pide ser capaz de tomar contacto con tus anhelos más profundos. Señor Jesús, dijiste que eras la Luz del mundo, y nuestro "Camino, Verdad y Vida". Concédeme poder descubrir cómo acompañarte en esta jornada de Adviento hacia la nueva Luz, hacia Tí.

  • Escritura

    Mateo 2:7-9

    Entonces Herodes llamó en privado a los Magos, y les hizo precisar la fecha en que se les había aparecido la estrella. Después los envió a Belén y les dijo: "Vayan y averigüen bien todo lo que se refiere a ese niño, y apenas lo encuentren, avísenme, porque yo también iré a rendirle homenaje". Después de esta entrevista con el rey, los Magos se pusieron en camino; y fíjense: la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño.

  • Reflexionar

    Tal como los Magos viajaron acompañados, también viajamos nosotras/os
    • Las pinturas tradicionales de los Magos nos muestran a tres de ellos. De hecho, el Evangelio de Mateo no indica ningún número de ellos. Habla sobre tres regalos, y los autores de las pinturas han casi siempre mostrado tres figuras distintas: una vieja, una joven y una de otra raza. Con el tiempo adquirieron nombres: Baltasar, Melchor y Gaspar. Lo que parece significativo es que se trata de un relato sobre viajar juntos; no importa el número de viajeros. De hecho, una película llamada “Cammina cammina”, dirigida por Ermanno Olmi, mostraba a los Magos acompañados por sus tribus y familias.
    • Bajo esta luz, como otra etapa en nuestro retiro de adviento, puede ayudar que reflexionemos sobre las muchas personas que hemos cruzado en nuestro camino por la vida, especialmente aquellas que nos han acompañado en nuestra jornada de fe. Si das un paso atrás de lo que William James llamó “la gran confusión y zumbido” de la vida diaria, con sus flujos de momentos y eventos, la presencia de otras personas es lo que se destaca. Es el hilo central que teje la historia de una vida. Baltasar Gracian, el jesuíta español del siglo 17, escribió que “la vida sin amigos es como la vida en una isla desierta”, agregando que encontrar y guardar incluso una sola amistad en la vida, es la mayor de las bendiciones. Por supuesto, muchos contactos con personas no se convierte en amistades; pero ellos también influyen en el tono de nuestras vidas como cristianos. ¿Cómo reacciono frente al mendigo, el extranjero, la persona difícil?  “Todo lo que hiciste a uno de éstos”, dice Jesús, “a Mí me lo hiciste”
    • En pocas palabras, es a través de la calidad de nuestras relaciones, como podemos crecer y cambiar. Es aquí donde el corazón conoce la generosidad, o queda herido si no la encuentra.
      Es aquí donde esperamos que nuestra jornada hacia Dios, parecida a la de los Magos, encuentre sustento y apoyo. Si experimentamos la comprensión y la aceptación en nuestras amistades, estaremos más abiertas/os a creer que nos acepte el Dios que nos ama. Tal como los Magos viajaron acompañados, así lo hacemos. Nuestra oración de preparación a la Natividad, puede comenzar desde este aspecto de nuestras vidas, y puede desenvolverse en tres momentos: como un ejercicio de memoria, como una sanación, o como un dar gracias.
       
  • Habla con Dios

    Ofrece tu gratitud por la bendición de tus amistades y cómo ellas han ayudado a tu apertura hacia Dios.
    • Memoria. En cada uno de estos momentos puedes releer tu relato junto a tus oraciones, buscando reconocer a Dios en acción, en muchas situaciones humanas a lo largo de los años. De esa forma piensa en tus padres y tu familia, en tu niñez, tus compañeros de colegio, o en relaciones especiales de confianza y amor, en amistades que aún tenemos y en aquellas que hemos perdido. ¿Quiénes son las personas sin las cuales tu vida habría sido totalmente diferente? Haz esto lentamente. Haz una pausa en los recuerdos importantes para ti. ¿Estos encuentros te ayudan a ser más fiel a la luz que sigues (como los Magos en su viaje)? ¿O alguno de ellos te ha dejado herida/o o incluso amargada/o? No olvides volver a visitar el pasado (y el presente) con el Señor, no sólo como una exploración de tí misma/o. Tal como Jesús entró alegre a la casa de Zaqueo (Lucas 19), imagínalo a Él visitando todas las salas de la historia de tu vida. Trata de ver todo a través de Sus ojos.

      Sanación. Si encuentras recuerdos dolorosos, no los evites. Es importante buscar la sanación como parte de este peregrinaje hacia la Natividad. ”Perdónanos, así como nostros perdonamos”: esta frase del Padre Nuestro es reiterada a menudo en el Evangelio. Se nos dice que debemos orar por nuestros “enemigos”. Pero eso no es fácil. No siempre podemos controlar nuestros sentimientos; pero podemos tratar de evitar quedarnos atrapadas/os por las amarguras. He aquí una imagen que podría ayudar. Piensa en un lente de aumento: éste aumenta las palabras de la página; pero distorsiona el resto de la página. Si una relación se ha vuelto ácida o peor, no es difícil usar un lente de aumento negativo, en el sentido de concentrarse en el enojo y dejando de leer toda la página de la historia de tu vida. Quebrar ese hielo es una Gracia, y una que deja al corazón libre para la jornada de fe. Ten la valentía de quedarte y buscar esa libertad de parte de Dios.

    • Gratitud.  En nuestro viaje con otros, esperamos que la mayoría de nuestros recuerdos nos revivan y sean fuente de maravilla y acción de gracias. Necesitamos a los demás para ser libres para amar, y ellos lo hacen en muchas y diferentes formas. Recuerda momentos de especial intimidad, o de sencilla alegría con otros. Recuerda cómo un encuentro casual floreció y se convirtió en una larga amistad. Agradece las bendiciones de esos contactos y cómo ellos te han ayudado a estar más abierta/o a Dios. Tanto en nuestra pertenencia humana como en nuestra relación con Dios, cruzamos umbrales hacia nuevas profundidades. En las palabras de Jesús, “Ya no les llamo servidores…Los llamo amigos” (Juan 15:15)
      En esta luz, nuestra aventura de Adviento se vuelve una jornada de descubrimiento hacia ese Amigo que vuelve a venir este año.

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