• Quietud

    Imagina que estás en un hermoso lugar

    La reflexión contenida en esta sesión se ha editado en base al capítulo 2 del libro de James Martin, “Seven Last Words”, con el permiso de la editorial Harper Collins.

     

     

    • Mientras entras en oración, presta atención a lo que te rodea. Donde estás puede ser ruidoso; o puede estar todo muy quieto. Presta atención a cómo te sientes en este lugar. ¿Confortable? ¿Contento? ¿Irritado? ¿Confinado? Permanece quieto por unos minutos. Ahora imagina que estás en un hermoso lugar. Quizás a orillas del mar, o rodeado por suaves lomas, o por montañas. Estés donde estés, solo quédate ahí, en quietud, con el Señor.
  • Invitación

    Ninguno de nosotros está totalmente libre de dudas en la vida spiritual.
    • Creer en el más allá es difícil para muchas personas, incluso devotos creyentes. Sin esa creencia, el temor a lo desconocido aparece con fuerza. Es uno de los temores más comunes en toda la vida de los cristianos.
    • Ninguno de nosotros está totalmente libre de dudas en la vida spiritual. En esos momentos de duda, podemos preguntarnos: ¿Qué me espera después de la muerte? ¿Toda esta fe ha sido en vano? ¿Seré premiado por las buenas obras que realicé en mi vida? ¿Seré castigado por mis malas obras? ¿Qué le sucedió a los que yo amaba? ¿Podré verlos alguna vez? Mientras escuchas la lectura del Evangelio de Lucas, realmente escucha lo que Jesús le está diciendo al Buen Ladrón…
  • Escritura

    Lucas 23:39-43

    Uno de los malhechores que estaban crucificados con Jesús lo insultaba: “¿No eres tú el Mesías? Sálvate a tí mismo, y también a nosotros.” Pero el otro lo reprendió diciendo: “¿No temes a Dios tú, que estás en el mismo suplicio? Nosotros lo hemos merecido y pagamos por lo que hemos hecho, pero éste no ha hecho nada malo.” Y añadió: “Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu Reino.” Jesús le respondió: “En verdad te digo que hoy mismo estarás conmigo en el paraíso.”

  • Reflexión

    Debemos creer en la palabra de Jesús.
    • Al decir lo que dice desde la Cruz, en esta lectura, Jesús promete la esperanza en el más allá. Éste es uno de los muchos momentos en que Jesús pronuncia esa promesa. En el Evangelio de Juan, inmediatamente antes de resucitar a Lázaro, Él le dice a Marta, la hermana del muerto:”El que cree en mí, aunque muera, vivirá, y el que vive, el que cree en mí, no morirá para siempre.”
    • Más adelante, en el Evangelio de Juan, en la Última Cena, mientras Jesús se despide de sus discípulos, les dice: “en la casa de mi Padre hay muchas habitaciones … voy a prepararles un lugar,”
      Jesús, que escuchó las dudas de la gente de su tiempo, comprende la duda – incluso las dudas sobre el más allá. Por lo que lo primero que nos debe convencer de su promesa sobre el más allá, es ésta: Jesús nos lo dice. Y, sin necesidad de decirlo, Jesús no nos miente.
      El Buen Ladrón nos muestra quién es el que está a su lado. Un hombre, sí. Un hombre con un nombre simple, Jesús. Pero además es Dios. El hombre que puede abrir el Paraíso para él. Desde la Cruz, Jesús le dice la Buen Ladrón, y a nosotros, el futuro que ha planeado para nosotros. Incluso en su agonía, ofrece al hombre una sanación espiritual. Uno de los últimos actos de Jesús, antes de su muerte terrenal, es una sanación. “No te preocupes”, está diciendo. “El cielo existe”. Por lo tanto, debemos creer en la palabra de Jesús.
      Como dice San Pablo en su Carta a los Romanos, ni siquiera la muerte nos puede separar del amor de Dios. Un día, así oramos, estaremos con Jesús en el Paraíso. Tenemos la palabra de Jesús sobre esto. Tenemos la prueba del Domingo de Resurrección. Y sabemos que Jesús no destruirá la relación que tuvo con nosotros. Y un día, como con el Buen Ladrón, veremos que es una verdad plena.
  • Habla con Dios

    ¿Cómo experimentas tu relación con Dios?
    • ¿Cómo te sientes al pensar en el más allá? ¿Interesado? ¿Asustado? ¿O quizás dudoso? Permanece con estos sentimientos por unos momentos.

      Ahora ofrece estos sentimientos a Dios, expresándolos en la forma más natural posible.

      ¿Cómo experimentas tu relación con Dios? ¿Sientes su Presencia regularmente? ¿O es a veces difícil creer realmente en su amor por tí?

      En los momentos en que cierras esta sesión, ofrece todo lo que te ha tocado, al Dios que nos llama al Paraíso.

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