• Quietud

    Acepta volverte vulnerable al Dios del amor.

    La reflexión contenida en esta sesión se ha editado en base al capítulo 3 del libro de James Martin, “Seven Last Words”, con el permiso de la editorial Harpér Collins.

    Al comenzar la oración de este día, pon atención a cómo te sientes al llegar a la presencia de Dios. Entonces, comienza por abrir tu corazón al Señor, y acepta volverte vulnerable al Dios del amor. Al mismo tiempo, recuerda que te estás acercando ante el Dios que se volvió vulnerable para ti, en el cuerpo de Jesús.

  • Invitación

    Los cristianos creen que Jesucristo es completamente humano y completamente divino.
    • Los cristianos creen que Jesucristo es completamente humano y completamente divino. Algunos cristianos se identifican más con el Jesús humano, el hombre que caminó los campos de Palestina en el siglo primero, el que posee un cuerpo, que siente lo que nosotros sentimos y que fue, realmente y verdaderamente, uno de nosotros. 
    • Otros lo identifican más como el Jesús divino, el que resucitó, el que reina en el cielo. Puesto en otra forma, unos se identifican más con Jesús de Nazaret, y otros lo identifican como nuestro Señor Jesucristo. 
    • Hoy volvemos nuestra atención a María. Ella era una persona totalmente humana, no divina como Jesús. Sin embargo, las personas la identifican en dos formas. Muchos de nosotros la pensamos como nuestra Bendita Madre, la Reina del Cielo, la Madre de Dios, la que ora por nosotros desde el cielo. Pero, en esta sesión, la identificaremos en otra forma, como Miriam de Nazaret, una mujer de una aldea remota de Galilea llamada Nazaret. Guarden a esta mujer en vuestra mente, mientras escuchan el Evangelio de Juan…
  • Escritura

    Juan 19:26-27

    Jesús, al ver a la Madre y junto a ella al discípulo que más quería, dijo a la Madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”.
    Después dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquel momento el discípulo se la llevó a su casa.

     

  • Reflexión

    Ahora imagina a María, luego de su complicada vida, de pie, bajo la Cruz.
    • ● Muchos cristianos idealizan a María. Pensamos: “¡Qué maravilloso debe haber sido elegida para esto! ¡Qué maravilloso haber sido la madre de Jesús! ¡Qué vida tan llena de gracia llevó adelante! Pero, aunque María tuvo una vida llena de gracia, no podemos olvidar que esta mujer real experimentó una gran confusión. El ministerio de Jesús debe haber confundido a María. Y debe haber sido doloroso, como lo habría sido para cualquier madre, verlo abandonar su casa. Pero, aunque necesitaba alejarse para cumplir su ministerio, Jesús amaba a su familia.
    • ● Imagina que estás junto a Miriam de Nazaret. Ella ha tenido una vida muy extraña. Escogida por Dios para hacer algo que al principio, la confundió. Se le pidió que criara un hijo que, aunque poco sabemos de sus primeros años, era un niño y un joven único.

      ● Ahora imagina a este hijo, en Nazaret, anunciando que abandonaba su casa, para predicar las buenas nuevas … Imagina a María desconcertada por lo que él está haciendo … Entonces imagínala comprendiendo su vocación, y alentándolo, para que sea el que ha sido llamado a ser.

      ● Luego, María se asombrará de su poder, y finalmente quedará anonadada por lo que es su hijo.

      ● Ahora imagina a María, luego de su complicada vida, de pie, bajo la Cruz. Imagina lo que para ella habría sido escuchar a su hijo decir : Mujer, aquí está tu hijo”, y a su amado discípulo “Aquí está tu madre”. ¿Qué está haciendo Jesús en sus últimos momentos, por ella? La está cuidando.
       

  • Habla con Dios

    ¿Quién podría necesitar tu ayuda hoy?
    • Una pregunta: Antes de este momento en la vida de Jesús, antes de ser crucificado, ¿cuando estuvo más indefenso y vulnerable? Cuando era un niño … Dios era dependiente en nosotros. ¿Y quién se preocupaba más por Dios en su indefensión? María. ¿Cómo es para ti, al reflexionar en la vulnerabilidad de Jesús niño? ¿O prefieres pensar en Jesús en su forma Divina?
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    • En nuestra indefensión, siempre podemos ayudar. Al comienzo de la vida de Jesús, María ayudó al indefenso niño. Al final de su vida, el indefenso Jesús ayudó a María. ¿En qué forma necesitas hoy a Jesús?
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    • ¿Quién podría necesitar tu ayuda hoy? ¿Cómo puedes ofrecerla?
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    • Cuando le pides a la Virgen María que ore por ti, no sólo estás orando a la Reina del Cielo, la Madre de Dios, sino que a Miriam de Nazaret, la mujer que tuvo una difícil vida, que sabe lo que es estar confundida, que conoce el dolor en el corazón, que sabe lo que significa ser amada y ayudada por Jesús. Y quién te conoce a tí. Ahora y en la hora de tu muerte. Permanece ahora en la presencia de Jesús y ofrece tu corazón y tus pensamientos a Él, o a María, en estos momentos de cierre de esta sesión
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