• Quietud

    La reflexión contenida en esta sesión se ha editado en base al capítulo 4 del libro de James Martin, “Seven Last Words”, con el permiso de la editorial Harpér Collins.

    ¿Sientes hoy la Presencia de Dios? ¿Es fácil o difícil encontrarIa, sentirla? Ya sea que sientes a Dios cerca o lejos, puedes entrar hoy en tu quietud, enfocándote en tu respiración. Es el aliento que recibimos de Dios. El aliento vivificante que te permite vivir, moverte y hacer tu voluntad, cada día, en la creación de Dios. Quédate unos momentos enfocado en tu respiración, sabiendo que te ha sido dada por Dios. 

  • Invitación

    Jesús invoca el Salmo 22, como la oración de una persona que ha llamado a Dios y fue escuchada.
    • En el texto en que hoy nos enfocaremos, Jesús invoca el Salmo 22, como la oración de una persona que ha llamado a Dios y fue escuchada. Presta atención a lo que más llamó tu interés en la lectura de hoy del Evangelio de Marcos…
  • La Palabra de Dios

    Marcos 15: 33-39

    Llegado el mediodía, la oscuridad cubrió todo el país hasta las tres de la tarde, y a esa hora Jesús gritó con voz potente: “Eloi, Eloi, lammá sabactani”, que quiere decir: “Dios mío, Dios mio, ¿por qué me has abandonado?” Al oírlo, algunos de los que estaba ahí dijeron: “Está llamando a Elías”. Uno de ellos corrió a mojar una esponja en vinagre, la puso en la punta de una caña y le ofreció de beber, diciendo: “Veamos si viene Elías a bajarlo”. Pero Jesús, dando un fuerte grito, expiró.

    En seguida, la cortina que cerraba el santuario del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo. Al mismo tiempo, el capitán romano que estaba frente a Jesús, al ver cómo había expirado, dijo: “¡Verdaderamente este hombre era hijo de Dios!”

     

  • Reflexión

    ¿Has tenido esa experiencia: creyendo en Dios, pero no sintiendo que Dios está cerca?
    • “Eloi, Eloi, lamma sabachthani?” ¿Qué podemos entender de estas extraordinarias palabras? Para algunos cristianos, ellas son casi intolerables. ¿Puede ser verdad que Jesús pensó que su Padre lo había abandonado? ¿Es posible que Jesús dudó del amor de aquel a quien llamó Abba, “Padre”? Jesús perdió toda su esperanza al ser crucificado? ¿Se desesperó al estar en la Cruz?
       
      ● Jesús realmente se sintió abandonado. Esto no significa que Jesús se desesperó. Pero es razonable imaginar que Jesús, en ese terrible momento, sintió como si su Padre estaba ausente. Y debemos recordar que si está llamando a Dios, es porque aún mantiene su relación con Él.

      ● Aquí necesitamos distinguir entre creer que Dios está ausente, y sentir que Dios está ausente. Lo segundo es común en la vida espiritual. ¿Has tenido esa experiencia: creyendo en Dios, pero no sintiendo que Dios está cerca? Tú preguntas: ¿Dónde estás, Señor? Este es otro cruce importante entre la vida de Jesús y la nuestra.

      ● Entre todas las personas, Jesús podría ser perdonado por sentirse abandonado. Hay que recordar todo lo que ha enfrentado a esta altura de su Pasión. El que se había abandonado a la voluntad de Dios en el jardín de Getsemaní la noche anterior; el que se había entregado totalmente a lo que el Padre lo había enviado, ahora se pregunta en la Cruz. “¡Donde estás?”

      ● Estos sentimientos probablemente se aumentaron al haber sido abandonado por sus seguidores. Hasta este punto, si Jesús se sentía solo o incomprendido por los discípulos, recurría a su Padre por ayuda. Ahora se dirige a Él y sigue sintiéndose solo.  Puede haber sido el ser humano que se ha sentido más abandonado.

      ● Pero en la Cruz, cuando Jesús dice: “Mi Señor, mi Señor”, usa la palabra aramea Eloi (o la palabra judía Eli, dependiendo del Evangelio). Esa es una manera más formal para dirigirse a Dios. El cambio desde el familiar “Abba” en el jardín, al formal “Eloi” en la Cruz, nos rompe el corazón. Cómo Jesús siente su abandono, no sólo se nos revela en su grito, o en la frase del salmo que utiliza, sino que en la palabra “Eloi”.
       

  • Habla con Dios

    Permanece unos momentos imaginando este momento, y llamando a Dios, si necesitas hacerlo, por tu propio dolor.
    • En sus primeros años, la Bendita Teresa de Calcuta gozó de varias experiencias en las que sentía una intensa cercanía de Dios. Pero en sus últimos cincuenta años, hasta su muerte, ella sufrió un gran vacío en sus oraciones. En una ocasión, ella escribió a su confesor: “en mi alma, siento ese terrible dolor de pérdida – de Dios que realmente no existe”. Las cartas de Madre Teresa no nos dicen que ella había abandonado a Dios, o que Dios la había abandonado. De hecho, continuando con su ministerio de los pobres, ella realizó un acto radical de fidelidad, basada en una relación en la que ella aún creía, incluso aunque no podría sentir la Presencia de Dios. Ella confiaba en esas experiencias de sus primeros años; en otras palabras, ella tenía fe. ¿Has experimentado períodos de tu vida semejantes? ¿Dónde sentiste a Dios muy lejano? ¿Cómo fue? Quizás en estos momentos lo estás experimentando…

      ● Jesús no se desespera. Sigue relacionado con su Abba, llamándolo desde la Cruz. Jesús comprende no sólo nuestro sufrimiento corporal; también nuestro dolor espiritual en estas sensaciones de abandono. Él era igual a nosotros, excepto en el pecado. Y experimentó todo lo que hacemos. Permanece unos momentos imaginando este momento, y llamando a Dios, si necesitas hacerlo, por tu propio dolor.

      ● Cuando se dificulta tu vida espiritual, cuando te preguntas donde estará Dios, cuando oras con la duda y la oscuridad, e incluso cuando estás al borde de la desesperación, tú estás orando a alguien que es totalmente humano y totalmente divino, alguien que te comprende totalmente. Al cerrar esta sesión, ora a este Dios ahora, sabiendo que eres totalmente comprendido.
       

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