• Quietud

    Entrega a Dios algo que te preocupa y olvída esa preocupación.

    La reflexión contenida en esta sesión se ha editado en base al capítulo 6 del libro de James Martin, “Seven Last Words”, con el permiso de la editorial Harper Collins

    • Comienza tu tiempo de oración de este día, instalándote en un lugar cómodo. Adopta una posición confortable, que sea natural para ti. Deja que todas las tensiones que tienes, se desaparezcan. Relaja especialmente tus hombros (que soportan mucha tensión). Entrega a Dios algo que te preocupa y olvída esa preocupación. Luego quédate en su Presencia por unos momentos. 
  • Invitación

    La Crucifixión es una de las muertes más dolorosas que uno puede imaginar
    • ● Jesús se entregó a muchas clases de sufrimientos en el Viernes Santo. En general, los cristianos nos enfocamos en sus sufrimientos físicos, pues es obvio que los sufrió. Como ya mencioné, la crucifixión es una de las muertes más dolorosas que uno puede imaginar, perfeccionada, si se puede usar esta palabra, por los soldados romanos, con ese objeto.

      ● Jesús pudo haber sido desnudado en la Cruz, completando la intención de causar vergüenza en el condenado. Era un espectáculo público, calculado no sólo para advertir, sino que para aumentar la vergüenza de la víctima, que sufría una muerte en agonía. Todos eran invitados a contemplar y comentar.

      ● La lectura de Hoy, del Evangelio de Juan, es corta, de una sola frase. Pero nos muestra la inmensidad de la tarea de Jesús…
       

  • La Palabra de Dios

    Juan 19:30

    Jesús probó el vino y dijo "Todo está cumplido". Después inclinó la cabeza y entregó el espíritu.

  • Reflexión

    En su muerte en Cruz, Jesús nos revela quién realmente es: el que revela a su Padre
    • ● Piensa en los días, meses y años que Jesús dedicó a su ministerio. En primer lugar, piensa en su preparación a lo largo de décadas de juventud, orando por su vocación y decidido a ser bautizado por Juan, y luego enfrentando la dura tentación en el desierto. Piensa en el esfuerzo de escoger a sus apóstoles, y luego enseñándoles pacientemente; la increíble energía que necesitó en sus viajes, sus sanaciones y sus prédicas, a lo largo de toda Judea, Galilea y más allá: todo este trabajo para ayudar a las personas a comprender lo que significaba ser invitadas al reino de Dios.

      ● Ahora piensa en Jesús en la Cruz, sabiendo no sólo que había hecho todo lo que su Padre le había pedido, sino que preocupado por lo que le sucedería a sus seguidores después de su muerte, y si su “proyecto” continuaría. Por todo esto, mientras colgaba de la Cruz, ¿qué podría haber pensado?

      ● La mayoría de nosotros estamos conscientes del dolor físico que sufrió Jesús, el que es el tema de gran parte del arte cristiano, enfocado en el rostro de Jesús desfigurado de dolor, y su cuerpo mutilado temblando en agonía. Ya hemos descrito el dolor emocional por el abandono de sus amigos y el dolor espiritual de sentirse abandonado por Dios. No podemos subestimar la suma de dolores físicos, emocionales y espirituales que Jesús experimentó.

      ● El R.P. Stanley Marrow SJ escribe: “En su muerte en Cruz, Jesús nos revela quién realmente es: el que revela a su Padre.” ¿Por qué? Porque en ese momento nos muestra la profundidad de su amor por nosotros. “Así, en su muerte en Cruz, con total obediencia a la voluntad del Uno que lo envió, nos revela su privilegiada identidad como el único Hijo.”

      ● En sus Ejercicios Espirituales, San Ignacio nos invita, como una forma de orar, a imaginarnos a estar presentes en todos los momentos importantes de la vida de Jesús, incluyendo la Crucifixión, y preguntarnos: ¿Cómo habrá sido todo esto para Él?

  • Habla con Dios

    Podemos sentir que nuestros sueños se terminan; pero Dios tiene otros sueños para nosotros
    • ● Todos hemos visto situaciones que terminan mal, proyectos que fallan. Entregaste tu corazón y tu alma a un proyecto para el que planeaste, ahorraste y pusiste tus esperanzas. Tenías tantos deseos que resultara, y aparentemente, falló. Es un sentimiento terrible. Quizás no pudiste entrar en la Universidad que querías. Quizás tus esperanzas por un matrimonio duradero desaparecieron. Quizás tu deseo de casarte nunca se cumplió; tus sueños de tener hijos, y verlos crecer, no fueron realidad. Quizás has perdido la buena salud que habías tenido. Por lo que un día te dices, con muchísima pena: “Esto se acabó.” ¿Puedes traer a tu mente una esperanza particularmente anhelada, que desapareció de tu vida? Deja que Jesús te acompañe en esto.

      ● Podemos sentir que nuestros sueños se terminan; pero Dios tiene otros sueños para nosotros. Podemos sentir que las cosas no ha funcionado para nosotros; pero Dios nos tiene otras tareas. Podemos creer que la esperanza ha muerto; pero Dios es la fuente de toda esperanza. “Todo estará bien, todo estará bien, y toda manera de cosas estarán bien”, escribió el Bendito Julián de Norwich, el místico inglés del siglo catorce. O, como dice un dicho contemporáneo, todo estará bien el final. Y si todo no está bien, entonces no es el final. En estos momentos de cierre de esta sesión, pregunta a Dios sobre los sueños que tiene para ti, y comparte con Él las esperanzas que tienes en este momento.

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