Recuerda el desarrollo de este Retiro

Este magnífico Acto de Amor

A lo largo de nuestro retiro de Adviento, hemos encontrado la alegría única e incomparable de Dios, encarnada en el nacimiento de Cristo. A través de las palabras de Isaías y los ojos de Zacarías, Isabel, María, José y los pastores, hemos experimentado la anticipación, el Adviento, que precede este magnífico acto de amor. Ahora podemos tomarnos un tiempo para reflexionar sobre este retiro y, como María, “atesorando los eventos” y “ponderándolos en su corazón”, también nosotros/as podemos revisar lo que hemos aprendido y comenzar a descubrir cómo podemos llegar a ser mensajeros/as de la alegría.

Antes que concluyas este retiro, puedes pedir a Jesús que te ayude a mantener las gracias que has recibido. ¿Se conmovió tu corazón al orar? ¿Resonaron particularmente en tí las lecturas de la Escritura o una imagen de ellas? Tal vez tengas una nueva revelación frente al significado del regalo de alegría de Dios. Si fueras a orar nuevamente con el texto del retiro, ¿qué línea o frase te resonaría?

En la segunda semana de los Ejercicios espirituales, Ignacio de Loyola dice que la contemplación del misterio de Cristo significa “ver en la imaginación el camino de Nazaret a Belén”. Ignacio sugiere que imagines en tu mente la escena de la Natividad y “consideres, observes y contemples lo que las personas están diciendo”. Después de eso, Ignacio propone que podamos “reflexionar” sobre este misterio y “obtener algún fruto de él”. Dedica unos momentos ponderando la escena de Belén. Jesús nace en un humilde establo, en el seno de una familia pobre, entre la gente común de ese tiempo. Los primeros testigos de ese evento eran simples pastores. Entra en el silencio de esta escena. Y pregúntate: ¿ Qué significa esto para mí? 

Jesús, Dios hecho hombre, que nació en lugares tan sencillos, desea entrar en los eventos más ordinarios de nuestra vida diaria. Éste es el verdadero mensaje de Navidad: que Emanuel – Dios con nosotros - viene a nosotros en lo más profundo de nuestros corazones y nos invita a encontrarlo a Él ahí. Somos sus amados hijos e hijas, y lo podemos encontrar en todas partes, en nuestros hogares o lugares de trabajo, en el silencio o en el habla, cuando estamos solos o con amistades, en la belleza del campo o el bullicio de la vida citadina. ¿Dónde eres más consciente de la Presencia de Jesús? Déjalo que te contemple ahora, y háblale desde el corazón, sobre cómo ha sido la experiencia de este retiro para ti. Comparte con Él tus alegrías y tus penas, tus esperanzas y tus temores.

Al mirar los tiempos que vienen, piensa sobre cómo éste retiro puede ser de ayuda para ti. ¿Qué ha quedado contigo? ¿Qué puede ser útil para que te aferres a eso? ¿has experimentado una bendición particular o un sentido de gozo durante este tiempo? ¿Dónde has encontrado desafíos o dificultades? ¿Has encontrado resistencia? ¿Qué es lo que esperas con más ansia? A medida que se aproxima la Navidad y el Año Nuevo, pídele a Jesús la gracia de estar totalmente viva/o en su Presencia. Pídele por la ayuda, la fuerza y la alegría que necesitas para el futuro. Al estar consciente de que están en un viaje juntos, acércate a Jesús y ofrécele estos momentos finales de oración a Él.

 

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