• Quietud

    Comienza este tiempo de oración nombrando todos los sonidos que escuchas en este momento.
    • En nuestro ocupado mundo y ocupadas vidas, puede requerir un cierto esfuerzo encontrar un lugar de quietud, de inmovilidad. Curiosamente, una buena forma de hacerlo es poniendo atención a los ruidos que nos rodean. Por lo tanto, comienza este tiempo de oración nombrando todos los sonidos que escuchas en este momento – el ruido del tráfico, voces de personas, el viento en los árboles, el zumbido de las luces. ¿Cuántos sonidos puedes nombrar, mientras pones tu atención en cada uno? 
    • Cuando lo hayas nombrado a todos, deja de prestarles tu atención. No trates de bloquearlos! Sólo deja que sigan sonando; pero deja que tu atención se traslade a la escritura que estás por escuchar del profeta Isaías…
  • Escritura

    Isaías 40:3–5

    Una voz clama:
    “Abran el camino a Yavé en el desierto;
    en la estepa tracen una senda para Dios;
    que todas las quebradas sean rellenadas,
    y todos los cerros y lomas sean rebajados;
    que se aplanen las cuestas
    y queden las colinas como un llano.”
    Porque aparecerá la gloria de Yavé,
    y todos los mortales a una verán
    que Yavé fue el que habló.
     

     

  • Reflexión

    Piensa por unos momentos en tu familia, tus vecinos, tus amigos, acompañándote en esta carretera que los lleva hacia Dios.
    • Este texto comienza bruscamente, en forma un poco extraña: “Una voz clama”. ¿La voz de quién? No se nos dice. Más adelante, Juan el Bautista haría suyas estas palabras. Pero, por ahora, como lo presenta el profeta Isaías, no sabemos quién las pronuncia. Pero, ¿cuál es tu primera impresión de esta voz, y de su mensaje? ¿Te suena como una invitación, una amenaza, o un misterio? ¿O qué?
    • La voz habla de la construcción de un gran camino, que cruza todo el campo, sin dejar que nada se interponga. Quizás tu puedes imaginar un camino como éste, una carretera en tu país. Toma unos momentos para imaginar la escena.
    • Éste no es un camino cualquiera, sin embargo. Se le llama “el camino del Señor”. El profeta espera que Dios será el que viaje en este camino, viniendo a encontrar a su pueblo. Nada será permitido que interfiera en este encuentro. ¿Cómo imaginas la posibiidad de que Dios venga hacia tí por este camino?
    • Isaías no espera que éste sea un encuentro individual, sino uno que sea compartido por todos. Piensa por unos momentos en tu familia, tus vecinos, tus amigos, acompañándote en esta carretera que los lleva hacia Dios. ¿Esto cambia lo que sientes por estar ahí?
  • Habla con Dios

    ¿Qué es lo primero que desearías decir, con tu propia voz, a la voz que escucha el profeta?
    • El texto comienza con una voz que anuncia. Una voz invita una conversación. ¿Qué es lo primero que desearías decir, con tu propia voz, a la voz que escucha el profeta? 
    • Esta voz promete que Dios vendrá a encontrar a su pueblo, a encontrarte a tí, y nada se interpondrá en su camino. Toma unos momentos para imaginar este encuentro.
    • Quizás este texto te hace más consciente de los obstáculos que parecen levantarse entre tú y Dios. Si lo hace, habla con Dios, quien promete que no permitirá ningún obstáculo.
    • El terminar estos momentos de oración, piensa en las palabras finales que tú, tu familia, vecinos y amigos, quisieran decirle a Dios en este camino. 
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