Ajuste
<!--// Del 14 al 20 de Agosto de 2005 //-->
Como cristianos, no podemos dejar de notar el misterio de estar incluidos o excluidos. Jesús, que al comienzo de su misión la dedicó solamente a los judíos, más adelante habló del Evangelio para todos los pueblos. ¿Dios tiene el tiempo y el amor para dedicarse a todas sus creaturas? Nos admiramos de los billones de seres humanos que han nacido y vivido desde los días de Jesús, sin haber siquiera oído sobre Él. Muchos de ellos trataron de hacer el bien, de acuerdo a sus valores. Muchos de ellos siguieron otras religiones. ¿Cómo es posible que Dios tenga tiempo para cada uno de los billones que han caminado sobre la tierra desde el principio de los tiempos? San Pedro (Hechos, 10,34) habló de esta creciente tarea: "Verdaderamente reconozco que Dios no hace diferencia entre las personas. En toda nación mira con benevolencia al que teme a Dios y practica la justicia."