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Oración diaria - 2017-11-02

La Presencia de Dios

Cuando entro en tu presencia, oh Señor,
sé que estoy en la presencia de mi Creador.
Tú me creaste por amor
incluso conoces la cantidad de pelos de mi cabeza.
Tu presencia, oh Señor, es la más grande de todas. 

La Libertad

Tu muerte en la Cruz me ha hecho libre.
Puedo vivir alegre y libremente
sin temor a la muerte.
Tu misericordia no tiene límites.

La Conciencia

Ayúdame, Señor, a estar más consciente de Tu Presencia.
Enséñame a reconocerla en los demás.
Llena mi corazón de gratitud por las veces que tu Amor se me ha mostrado a través del cariño de mis acompañantes.

La Palabra de Dios

Juan 6:35-40

Jesús les dijo: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí nunca tendrá hambre y el que cree en mí nunca tendrá sed. Sin embargo, como ya les dije, ustedes se niegan a creer aun después de haber visto. Todo lo que el Padre me ha dado vendrá a mí, y yo no rechazaré al que venga a mí, porque yo he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Y la voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el último día. Sí, ésta es la decisión de mi Padre: toda persona que al contemplar al Hijo crea en él, tendrá vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día».

Reflexiones sobre la lectura de hoy

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  • Jesús deja en claro que el pan que nos da es su Palabra, que si se acepta, los va a satisfacer. Saliéndose de lo metafórico, Jesús deletrea lo que significa creer en Él, y cuáles son las consecuencias de esa creencia.
  • El Evangelio puede influir nuestra oración. Nos ofrece la seguridad que Cristo nos resucitará a todos en el último día, porque ésa es la voluntad de su Padre.

Conversación

Sin olvidar que sigo en la Presencia de Dios, imagino a Jesús mismo, de pie o sentado a mi lado. Le digo todo lo que está en mi mente, y en mi corazón, tal como se le habla al mejor amigo.

Conclusión

Gloria al Padre y al Hijo y al Espiritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Amen

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