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Oración diaria - 2017-11-22

La Presencia de Dios

Mientras estoy frente a mi computador, Dios está presente, con su soplo de vida para mí y para todo lo que me rodea.
Por unos momentos, quedo en silencio, consciente de su Presencia y su Amor.

La Libertad

Dios no está ajeno a mi libertad.
Su Espíritu da vida a mis deseos más íntimos,
empujándome suavemente hacia el bien.
Pido la gracia de dejarme envolver por el Espíritu Santo.

La Conciencia

¿Dónde encuentro, en mi vida, los espacios para la esperanza, el entusiasmo y el crecimiento? Al mirar hacia atrás en los últimos meses, yo podría ser capaz de ver cuales ocasiones y actividades me aportaron esos frutos. Si las encuentro, me propongo entregarles el tiempo y el espacio que necesiten, de aquí en adelante.

La Palabra de Dios

Lucas 19:11-28

Cuando Jesús estaba ya cerca de Jerusalén, dijo esta parábola, pues los que lo escuchaban creían que el Reino de Dios se iba a manifestar de un momento a otro. "Un hombre de una familia noble se fue a un país lejano para ser nombrado rey y volver después. Llamó a diez de sus servidores, les entregó una moneda de oro a cada uno y les dijo: "Comercien con ese dinero hasta que vuelva". Pero sus compatriotas lo odiaban y mandaron detrás de él una delegación para que dijera: "No queremos que éste sea nuestro rey". Cuando volvió, había sido nombrado rey. Mandó, pues, llamar a aquellos servidores a quienes les había entregado el dinero, para ver cuánto había ganado cada uno. Se presentó el primero y dijo: "Señor, tu moneda ha producido diez más". Le contestó: "Está bien, servidor bueno; ya que fuiste fiel en cosas muy pequeñas, ahora te confío el gobierno de diez ciudades". Vino el segundo y le dijo: "Señor, tu moneda ha producido otras cinco más". El rey le contestó: "Tú también gobernarás cinco ciudades". Llegó el tercero y dijo: "Señor, aquí tienes tu moneda. La he guardado envuelta en un pañuelo porque tuve miedo de ti. Yo sabía que eres un hombre muy exigente: reclamas lo que no has depositado y cosechas lo que no has sembrado". Le contestó el rey: "Por tus propias palabras te juzgo, servidor inútil. Si tú sabías que soy un hombre exigente, que reclamo lo que no he depositado y cosecho lo que no he sembrado, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Así a mi regreso lo habría cobrado con los intereses". Y dijo el rey a los presentes: "Quítenle la moneda y dénsela al que tiene diez". "Pero, señor, le contestaron, ya tiene diez monedas". Yo les digo que a todo el que produce se le dará más, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. En cuanto a esos enemigos míos que no me quisieron por rey, tráiganlos aquí y mátenlos en mi presencia"." Dicho esto, Jesús pasó adelante y emprendió la subida hacia Jerusalén.

Reflexiones sobre la lectura de hoy

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  • El sirviente tomó el riesgo de invertir el dinero de este hombre noble pero muy impopular. Yo puedo fácilmente encontrar razones para quedarme tranquilo acerca de mi fe y su práctica, mis talentos y habilidades. Rezo para que yo pueda aprender a usar bien mis oportunidades.
  • La tercera persona en la historia estaba paralizada por su miedo; si yo puedo reconocer en mi algo de su vacilación, le pido a Dios por el coraje que necesito.

Conversación

Recordando que estoy en la Presencia de Dios,
imagino al mismo Jesús, de pié o sentado a mi lado,
y le digo lo que esté en mi mente, y en mi corazón,
hablando como de un amigo a otro.

Conclusión

Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo,

Como era en un principio,

es ahora y siempre será,

por los siglos de los siglos

Amén

 

 

El Lugar de Oración administrado por los Jesuítas Irlandeses