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Oración diaria - 2017-12-30

La Presencia de Dios

Ruego por recibir la Gracia de poder encontrar las palabras y la fortaleza interior para alcanzar y llegar a la Presencia de Dios; para formar mis labios y mi corazón, y así encontrar a Dios en una plegaria que sólo mi corazon puede pronunciar, y en un canto que sólo mi alma puede entonar.

La Libertad

“Déjame aquí libremente, totalmente solo
en una celda en que el sol nunca brilló.
Aunque jamás nadie me hable,
Este silencio dorado me hará libre”.

Trozo de un poema escrito por un prisionero
del campo de concentración de Dachau
 

 

La Conciencia

Estar consciente de algo es tenerlo presente siempre. Señor Dios, ayúdame a recordar que Tú me diste la vida. Gracias por el regalo de vivir. Enséñame a caminar más lentamente por la vida, a estar quieta/o y disfrutar de los placeres creados para mí. Poder tener presente la belleza que me rodea: la maravilla de las montañas, la tranquilidad de los lagos, la fragilidad del pétalo de una flor. Necesito recordar que todas estas cosas vienen de Tí.

La Palabra de Dios

Lucas 2:36-40

Estaba allí la profetisa Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era de edad avanzada, casada en su juventud había vivido con su marido siete años, desde entonces había permanecido viuda y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del templo, sirviendo noche y día con oraciones y ayunos. Se presentó en aquel momento, dando gracias a Dios y hablando del niño a cuantos aguardaban la liberación de Jerusalén. Cumplidos todos los preceptos de la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y el favor de Dios lo acompañaba.

Reflexiones sobre la lectura de hoy

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  • Ana nunca dejó el templo, pero ahí adoró, con ayuno y oración, ¡día y noche! Imagínatelo. No todos podemos estar tan focalizados como eso, pero todos queremos poner a Dios primero en nuestras vidas. ¡Realmente primero!
  • El niño Jesús creció y se hizo fuerte, lleno de sabiduría, y el favor de Dios estaba con él. Por medio del bautismo, estas cosas también son ciertas en cada uno de nosotros.

Conversación

Que sentimientos surgen en mí­ al orar y reflexionar sobre la Palabra de Dios?
Me imagino a Jesús mismo sentado o de pie, cerca mío, y le abro mi corazón.

Conclusión

Gloria al Padre y al Hijo y al Espiritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Amen

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