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Oración diaria - 2018-02-09

La Presencia de Dios

Medito durante unos instantes en la presencia de Dios a mi alrededor y en mí.
Dios creador del universo, de la luna y las estrellas,
de la tierra, de cada molécula, átomo, de todo lo que es y existe:
Dios está en cada latido de mi corazón.
Dios está conmigo, ahora.

La Libertad

Necesito dejar fuera el ruido,
necesito alzarme sobre el ruido:
el ruido que interrumpe, que separa, que aísla.
Necesito escuchar nuevamente a Dios...

La Conciencia

En la seguridad que Dios me ama incondicionalmente,
recuerdo honestamente lo hecho en el día anterior, lo sucedido y mis sentimientos.
Tengo algo que agradecer? Doy las gracias...
Hay algo que lamento? Pido perdón...

La Palabra de Dios

Marcos 7:31-37

En aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: "Effetá", esto es: "Ábrete". Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: "Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos."

Reflexiones sobre la lectura de hoy

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  • Jesús está nuevamente en camino, como un pastor que busca su oveja perdida. Todo lo que quiere es sanar, y yo necesito ser sanado/a. A menudo soy sordo/a a sus llamados, y estoy mudo/a cuando debería ser testigo de las Buenas Nuevas.
  • Permíteme pasar unos pocos momentos con este hombre: con él puedo observar a Jesús, pero no puedo oír ni hablar. Siento los dedos de Jesús en mis oídos y en mi lengua. De pronto el mundo del sonido se abre ante mí. Lo alabo por su bondad para conmigo.
  • Cuando fui bautizado mis oídos y lengua fueron bendecidos, de manera que pudiera escuchar la voz de Dios y alabarlo. Pido al Señor que renueve el regalo que recibí entonces, pero que puedo haberlo dejado sin usarlo.

Conversación

Que sucede en mí, mientras rezo?
Siento consuelo, preocupación, indiferencia?
Imagino a Jesús mismo sentado o de pie, a mi lado,
y comparto estos sentimientos con Él.

Conclusión

Gloria al Padre,
Gloria al Hijo,
Gloria al Espiritu Santo,
como era en el principio,
es ahora, y siempre será,
por los siglos de los siglos
Amen

El Lugar de Oración administrado por los Jesuítas Irlandeses