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Oración diaria - 2018-02-11

La Presencia de Dios

Estar presente es llegar tal cual uno es, y abierto hacia los demás.
En este momento, cuando he llegado aquí, Dios está presente, esperándome.
Dios siempre llega antes que yo, deseando contactarse conmigo como el mejor de mis más íntimos amigos.
Hago una pausa y doy la bienvenida al Dios que me ama.

La Libertad

Señor, me entregaste el gran regalo de la libertad.
En estos tiempos, Oh Señor, permite que yo sea libre
de cualquier forma de racismo o intolerancia.
Recuérdame, Señor, que todos somos iguales en tus ojos,
esos ojos que nos aman.

La Conciencia

Ayúdame, Señor, a estar más consciente de Tu Presencia.
Enséñame a reconocerla en los demás.
Llena mi corazón de gratitud por las veces que tu Amor se me ha mostrado a través del cariño de mis acompañantes.

La Palabra de Dios

Marcos 1:40-45

Se le acercó un leproso y arrodillándose le suplicó: “Si quieres, puedes sanarme”. Él se compadeció, extendió la mano, lo tocó y le dijo: “Lo quiero, queda sano”. Al punto se le fue la lepra y quedó sano. Después le amonestó y le despidió encargándole: ”Cuidado con decírselo a nadie. Ve a presentarte al sacerdote y, para que le conste, lleva la ofrenda de tu sanación establecida por Moisés”. Pero al salir, aquel hombre se puso a pregonarlo y a divulgar el hecho, de modo que Jesús ya no podía presentarse en público en ninguna ciudad, sino que se quedaba fuera, en despoblado. Y aun así, de todas partes acudían a él.

Reflexiones sobre la lectura de hoy

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  • El leproso no calcula: “He intentado que otros me curen; ahora intentaré con Jesús” No, para este leproso no hay duda: su fe en el poder de Jesús es absoluta.
  • Y ni siquiera parece pensar: “Te echaré la culpa si no me ayudas”, sino que está listo para aceptar lo que venga. Así, su fe es lo suficientemente profunda para dejar a Jesús en perfecta libertad, para decir a Jesús, “Si tú elijes” y sentirlo así.
  • No es extraño que cuando llega la sanación, él no lo toma como algo normal. Ahí vemos otra dimensión de la fe que siempre ha tenido: debe difundir la noticia por todas partes, porque estaba totalmente convencido del poder del trabajo divino de Jesús.

Conversación

Recordando que estoy en la Presencia de Dios,
imagino al mismo Jesús, de pié o sentado a mi lado,
y le digo lo que esté en mi mente, y en mi corazón,
hablando como de un amigo a otro.

Conclusión

Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo,

Como era en un principio,

es ahora y siempre será,

por los siglos de los siglos

Amén

 

 

El Lugar de Oración administrado por los Jesuítas Irlandeses