Programas del usuario

  • Fondo
  • Fade speed
  • Música
  • Tamaño del texto
Escoge un tema de fondo.
Escoge la velocidad con que se reemplazan las etapas de la oración diaria.
Escoge la música a escuchar durante tu oración diaria.
Escoge el tamaño del texto de la oración diaria.

Oración diaria - 2018-03-10

La Presencia de Dios

Hago una pausa, por un momento
y reflexiono sobre la Presencia vivificadora de Dios
en todo mi cuerpo, en todo mi alrededor,
en la totalidad de mi vida.

La Libertad

Necesito dejar fuera el ruido,
necesito alzarme sobre el ruido:
el ruido que interrumpe, que separa, que aísla.
Necesito escuchar nuevamente a Dios...

La Conciencia

Señor, ayúdame a ser plenamente consciente de tu Santa Presencia. Me envuelves en tu Amor. Que mi corazón pueda convertirse en uno con el Tuyo.

La Palabra de Dios

Lucas 18:9-14

Jesús dijo esta parábola por algunos que estaban convencidos de ser justos y despreciaban a los demás. "Dos hombres subieron al Templo a orar. Uno era fariseo y el otro publicano. El fariseo, puesto de pie, oraba en su interior de esta manera: "Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos, adúlteros, o como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y doy la décima parte de todas mis entradas". Mientras tanto el publicano se quedaba atrás y no se atrevía a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: "Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador". Yo les digo que este último estaba en gracia de Dios cuando volvió a su casa, pero el fariseo no. Porque el que se hace grande será humillado, y el que se humilla será enaltecido".

Reflexiones sobre la lectura de hoy

Active
Default
  • Los dos hombres que fueron a orar al templo eran buenas personas. El fariseo podía hacer una lista correcta de sus cualidades. Pero, desafortunadamente, él se sentía mejor que los otros. Ninguno de nosotros puede decir ante el Altísimo que es superior a otra persona.
  • El colector de impuestos se quedó al fondo del templo. Ante Dios, él estaba consciente de que era un pecador, pero pedía misericordia. Se sentía humilde e indigno ante la grandeza del Todopoderoso.
  • El Papa Francisco nos recuerda continuamente que Dios nunca se cansa de perdonarnos, pero nosotros nos cansamos de pedirle perdón.

Conversación

Recordando que estoy en la Presencia de Dios,
imagino al mismo Jesús, de pié o sentado a mi lado,
y le digo lo que esté en mi mente, y en mi corazón,
hablando como de un amigo a otro.

Conclusión

Gloria al Padre,
Gloria al Hijo,
Gloria al Espiritu Santo,
como era en el principio,
es ahora, y siempre será,
por los siglos de los siglos
Amen

El Lugar de Oración administrado por los Jesuítas Irlandeses