Programas del usuario

  • Fondo
  • Fade speed
  • Música
  • Tamaño del texto
Escoge un tema de fondo.
Escoge la velocidad con que se reemplazan las etapas de la oración diaria.
Escoge la música a escuchar durante tu oración diaria.
Escoge el tamaño del texto de la oración diaria.

Oración diaria - 2018-05-19

La Presencia de Dios

Mientras estoy sentado aquí, los latidos de mi corazon,
el flujo de mi respiración, los movimientos de mi mente,
son todos signos de la constante creación de Dios en mi ser.
Hago una pausa, por un momento, y percibo
su Presencia, en mi interior profundo.

La Libertad

Un tronco de árbol, grueso y sin forma, nunca creerí­a que podri­a ser una estatua, admirada como un milagro de escultura, y no se dejaría trabajar por el cincel de la escultora, que visualiza, a traves de su arte, la forma que puede crear en él (San Ignacio).
Pido la gracia de dejarme formar por el amor de mi Creador.

La Conciencia

En la Presencia de Dios
recuerdo honestamente mis sentimientos del día anterior, mis alegrías, mis penas y mis esperas...
Puedo ver en cuáles estaba presente Dios?

La Palabra de Dios

Juan 21:20-25

Pedro miró atras y vió que lo seguía el discípulo a quien Jesús amaba, el que en la cena se había inclinado sobre su pecho y le había preguntado: "Señor, quién es el que te va a entregar?". Al verlo, Pedro preguntó a Jesús: "¿Y qué va a ser de éste?" Jesús le contestó: "Si yo quiero que permanezca hasta mi vuelta, ¿a ti qué te importa? Tú sígueme". Por esta razón corrió entre los hermanos el rumor de que aquel discípulo no iba a morir. Pero Jesús no dijo que no iba a morir, sino simplemente: "Si yo quiero que permanezca hasta mi vuelta, ¿a ti qué te importa?"

Este es el mismo discípulo que da testimonio de estas cosas y que las ha escrito aquí, y nosotros sabemos que dice la verdad. Jesús hizo también otras muchas cosas. Si se escribieran una por una, creo que no habría lugar en el mundo para tantos libros.

Reflexiones sobre la lectura de hoy

Active
Default
  • “El discípulo a quién Jesús amaba”. ¡Qué descripción de quién sea! ¿He pensado alguna vez de mí misma/o como “aquél a quién Jesús amaba” o tenido una experiencia que pueda recordar en que me he considerado especialmente amada/o por Jesús?
  • Amar a Jesús y ser amada/o por Jesús es “seguirlo”.
  • El discípulo amado tiene la tarea de testificar lo que le ha sucedido en su vida. Yo estoy llamada a testificar “las “grandes cosas que el Señor ha hecho” en mi vida. “Porque el Poderoso ha hecho grandes cosas en mí” – Magníficat de María (Lucas 1:49)

Conversación

Como me ha llegado la Palabra? Me ha dejado indiferente?
Me ha consolado, o me ha impulsado a actuar en otra forma?
Imagino a Jesús mismo, sentado o de pie, cerca de mí.
Me vuelvo hacia Él y le abro mi corazón.

Conclusión

Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo,

Como era en un principio,

es ahora y siempre será,

por los siglos de los siglos

Amén

 

 

El Lugar de Oración administrado por los Jesuítas Irlandeses