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Oración diaria - 2018-07-10

La Presencia de Dios

"Me detengo frente a tu puerta y llamo", dice el Señor. Que privilegio más maravilloso es el que el Señor de la Creación desee venir a visitarme.

Doy la bienvenida a su Presencia.

La Libertad

Tu muerte en la Cruz me ha hecho libre.
Puedo vivir alegre y libremente
sin temor a la muerte.
Tu misericordia no tiene límites.

La Conciencia

Qué maravilloso es ser capaz
de llegar a Tu Presencia, Señor.
No importa la hora.
No importa dónde estoy.
Sólo necesito pronunciar Tu Nombre

 

La Palabra de Dios

Mateo 9:32-38

Apenas se fueron los ciegos, le trajeron a uno que tenía un demonio y no podía hablar. Jesús echó al demonio, y el mudo empezó a hablar. La gente quedó maravillada y todos decían: "Jamás se ha visto cosa igual en Israel". En cambio, los fariseos comentaban: "Este echa a los demonios con la ayuda del príncipe de los demonios". Jesús recorría todas las ciudades y pueblos; enseñaba en sus sinagogas, proclamaba la Buena Nueva del Reino y curaba todas las dolencias y enfermedades. Al contemplar aquel gran gentío, Jesús sintió compasión, porque estaban decaídos y desanimados, como ovejas sin pastor. Y dijo a sus discípulos: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen, pues, al dueño de la cosecha que envíe trabajadores a recoger su cosecha".

 

 

Reflexiones sobre la lectura de hoy

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  • A veces somos como el endemoniado mudo; nos cuesta mucho hablar sobre aquello que creemos, parecemos muy avergonzados para hablar a otros sobre Dios y sobre nuestra fe. Le pido a Jesús que me libere de este miedo.
  • Jesús mira a la multitud y siente compasión por ella. Invita a sus discípulos a comprender que esa es la cosecha de Dios, y que deben orar para que reciban el privilegio de trabajar en la cosecha.
  • Me pregunto lo que siento cuando miro alrededor mío, y veo tanta confusión y soledad: ¿es enojo o superioridad moral, tal vez miedo, o es compasión, y deseo de presentar las noticias de Dios sobre la salvación? Pido al Señor que envíe trabajadores a su abundante cosecha, y le ruego ser uno de ellos.

Conversación

Que sucede en mí, mientras rezo?
Siento consuelo, preocupación, indiferencia?
Imagino a Jesús mismo sentado o de pie, a mi lado,
y comparto estos sentimientos con Él.

Conclusión

Gloria al Padre,
Gloria al Hijo,
Gloria al Espiritu Santo,
como era en el principio,
es ahora, y siempre será,
por los siglos de los siglos
Amen

El Lugar de Oración administrado por los Jesuítas Irlandeses