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Oración diaria - 2018-07-12

La Presencia de Dios

Cuando entro en tu presencia, oh Señor,
sé que estoy en la presencia de mi Creador.
Tú me creaste por amor
incluso conoces la cantidad de pelos de mi cabeza.
Tu presencia, oh Señor, es la más grande de todas. 

La Libertad

Señor, me entregaste el gran regalo de la libertad.
En estos tiempos, Oh Señor, permite que yo sea libre
de cualquier forma de racismo o intolerancia.
Recuérdame, Señor, que todos somos iguales en tus ojos,
esos ojos que nos aman.

La Conciencia

Me pregunto: "¿cómo está mi ser interior hoy día? ¿Está cansado, estresado, fuera de forma?" Si cualquiera de estos casos sucede, "¿cómo librarme de estas preocupaciones que me perturban?"

La Palabra de Dios

Mateo 10:7–15

En aquel tiempo dijo Jesús a sus apóstoles: "Id y proclamad que el Reino de los cielos está cerca; curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis.

No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni otra túnica, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en un pueblo o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa saludad; si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros. Si alguno no os recibe o no os escucha, al salir de su casa o del pueblo, sacudid el polvo de los pies. Os aseguro que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra que a aquel pueblo.

Reflexiones sobre la lectura de hoy

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  • Jesús quiere un discipulado libre de todo cálculo y medida. Me invita a verme como alguien que da gratuitamente el bien que he recibido. Yo ofrezco a otros lo que he recibido de Dios, sabiendo que no me ha costado nada y recordando que otras personas se pueden beneficiar con mi donación.
  • Destino un tiempo para permitir que Dios me dé lo que necesito, de manera que pueda darlo, no de mis propios recursos, sino de lo que he recibido gratuitamente.

Conversación

Como me ha llegado la Palabra? Me ha dejado indiferente?
Me ha consolado, o me ha impulsado a actuar en otra forma?
Imagino a Jesús mismo, sentado o de pie, cerca de mí.
Me vuelvo hacia Él y le abro mi corazón.

Conclusión

Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo,

Como era en un principio,

es ahora y siempre será,

por los siglos de los siglos

Amén

 

 

El Lugar de Oración administrado por los Jesuítas Irlandeses