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Oración diaria - 2018-09-15

La Presencia de Dios

El mundo está lleno de la grandeza de Dios (Gerard Manley Hopkins)
Me detengo por un momento en su Presencia
a mi alrededor, en todo mi cuerpo, y en lo más profundo de mi ser.

La Libertad

Un tronco de árbol, grueso y sin forma, nunca creerí­a que podri­a ser una estatua, admirada como un milagro de escultura, y no se dejaría trabajar por el cincel de la escultora, que visualiza, a traves de su arte, la forma que puede crear en él (San Ignacio).
Pido la gracia de dejarme formar por el amor de mi Creador.

La Conciencia

En la Presencia y Amor de Dios, recuerdo paso a paso el día que termina, comenzando por este instante y mirando hacia atrás, momento a momento.
Recojo y guardo todo lo bueno y luminoso, con mi gratitud.
Pongo atención a las sombras y lo que ellas me dicen,
y busco la sanación, la valentía y el perdón.

La Palabra de Dios

Juan 19, 25-27

Cerca de la cruz de Jesús estaba su madre, con María, la hermana de su madre, esposa de Cleofás, y María de Magdala. Jesús, al ver a la Madre y junto a ella al discípulo que más quería, dijo a la Madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Después dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Y desde aquel momento el discípulo se la llevó a su casa.

Reflexiones sobre la lectura de hoy

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  • La lectura del Evangelio de hoy se enfoca en el regalo que Jesús nos da desde la cruz, entregando su madre a Juan, y a Juan a su madre. Con los años, esto ha sido interpretado como que Juan representa a la iglesia como el Cuerpo de Cristo. Esto significa que María sigue el mismo papel de cuidarnos, tal como lo hacía con Jesús, y que Jesús, que nos da el precioso sacramento de la Eucaristía, nos ve como otros Cristos, bajo el cuidado de su madre.

Conversación

Sin olvidar que sigo en la Presencia de Dios, imagino a Jesús mismo, de pie o sentado a mi lado. Le digo todo lo que está en mi mente, y en mi corazón, tal como se le habla al mejor amigo.

Conclusión

Gloria al Padre y al Hijo y al Espiritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Amen

El Lugar de Oración administrado por los Jesuítas Irlandeses