• Quietud

    Deja que Dios las mire. Y deja que Dios te mire.
    • ¿Tienes llaves contigo o cerca de ti? Ve a buscarlas. Toma la llave, o varias llaves en tu mano. Míralas. Siente el peso de ellas. Fíjate en sus formas, colores, temperatura y cualquier cosa de ellas.
    • ¿Para qué son? ¿Qué papel juegan para tí? ¿Cómo describen ellas tu vida, responsabilidades, dones y cargas?

    • Tómalas y contémplalas. Deja que Dios las mire. Y deja que Dios te mire.

  • Lectura

    Juan 14: 1-7

    El mundo está lleno de necesidades. Fácilmente podemos paralizarnos, frente a tantas necesidades y demandas, oprimidos por el peso de ellas, incapaces de encontrar un camino a través de oscuros bosques. Jesús nos recuerda que Él es el camino. Y lo dice en el Evangelio de Juan:

    “No se turben; crean en Dios y crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. De no ser así, no les habría dicho que voy a prepararles un lugar. Y después de ir y prepararles un lugar, volveré para tomarlos conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Para ir a donde yo voy, ustedes ya conocen el camino». Entonces Tomás le dijo: “Señor, nosotros no sabemos adónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino?  Jesús contestó: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.”
     

     

  • Reflexión

    Cada uno de nosotros tiene una forma personal de dar testimonio de Jesús, por haber tenido una experiencia única con Él.

    Jesús es el camino, la senda o la llave que abre los portales del Reino.

    Jesús le entregó las llaves del Reino a Pedro. En cierta forma, todos compartimos esa vocación entregada a Pedro. Dios entrega a cada uno, una forma de abrir una puerta para los demás. El camino es siempre el mismo: Jesús. Y sin embargo, cada uno de nosotros tiene una forma personal de dar testimonio de Jesús, por haber tenido una experiencia personal con Él. Una llave única.

    Tu propia personalidad, tus dones, tus circunstancias, TÚ, pueden revelar algo nuevo sobre Jesús. Puedes mostrar algo sobre Él que no ha sido visto así. Esto podría ser la llave que abre una puerta para los demás.

  • Habla con Dios

    El discernimiento me invita a considerar a donde estamos llamados, para así encontrar mi propia forma de amar.

    En fin, ¿qué es lo que te trae vida, y luz, y energía? Habla con Jesús sobre esto.

    ¿Aparece aquí una llave para tu propia vocación?

    La vocación es siempre sobre estar con Jesús, y haber sido enviado por Él.

    El discernimiento me invita a considerar a donde estamos llamados, para así encontrar mi propia forma de amar. Ya que no puedo hacerlo todo, ¿qué es lo que en particular, yo podría hacer en este mundo de necesidad? ¿Cuál puerta desea Dios que yo abra?

    Esto es una vocación personal. Es en una relación personal con Jesús, la Llave, donde somos más capaces de descubrir cómo esta vocación personal desea expresarse en nuestras vidas. Jesús destraba algo en nosotros, con lo cual la puerta se abre en nuestra particular forma de amar.

    Esto es porqué Jesús es la Llave del Reino de los Cielos, el que siempre desea venir a la tierra, encarnándose en cada uno de nosotros, en mí, mientras escucho su llamado y le respondo.

    ¿Sabes cuál es tu vocación personal? Pídele a Jesús que te la muestre.

    Oh, Sabiduría
    Oh, Señor
    Oh, Flor de la Rama de Jesé
    Oh, Llave de David
    Oh, Amanecer Radiante
    Oh, Rey de Todas las Naciones
    Oh, Emmanuel

     

Inicio