• Quietud

    Ponernos de pie por un minuto, y dejar que Dios nos observe. Éste es el Dios que te creó y que te ama.
    • Cuando tengas frío, podrias ponerte de pie frente al sol, y dejar que su calor te bañe. Una sugerencia de San Ignacio es una versión espiritual de esto mismo. Él sugiere que, antes de orar, ponernos de pie por un minuto, y dejar que Dios nos observe. Éste es el Dios que te creó y que te ama.
    • Por eso, toma este minuto ahora. Ponte de pie su puedes, o sigue sentado si te parece mejor. Permanece quieto; deja que Dios te mire, o esté contigo, en cualquier forma que Dios desee…
  • Reflexionar

    Cual sea la oscuridad de la noche, Jesús brilla como un amanecer radiante
    • En el hemisferio norte nos acercamos al solsticio de invierno. En este tiempo experimentamos los días más cortos y las noches más largas del año. Cual sea la oscuridad de la noche, Jesús brilla como un amanecer radiante.
    • A veces esto lo percibimos, y nos consuela. Otras veces nos aferramos a Él en nuestra fe, aunque nuestra propia oscuridad nos impide percibirlo.
    • Sigue siendo un consuelo; podríamos llamarlo un “consuelo de la cabeza” y no un “consuelo del corazón”.
    • En tu vida de fe, en este momento, ¿sientes algún consuelo? ¿Es del corazón o de la cabeza? En ocasiones, Dios permite una cierta aridez u oscuridad en nuestras vidas; pero no somos abandonados.
  • Lectura

    • Dios está aún ahí, y la Luz de Dios está aún ahí. Es sólo que no podemos percibir esa luz. Juan de la Cruz tiene mucho que decir en esta materia:

    La oscuridad que no termina es la preparación de una gran luz”
    En la noche oscura del alma, el río de Dios fluye brillante”
    Dios tiene que trabajar el alma, en secreto y en oscuridad, porque si supiéramos todo lo que está pasando, y qué Misterio, Transformación, Dios y Gracia se nos van a pedir, podríamos querer hacernos cargo de todo, o detener todo el proceso”

    • Uno de los cantos Taizé que se nos invita a cantar:

    En nuestra oscuridad
    No hay oscuridad.
    Contigo, Oh Señor,
    La noche más profunda
    Es clara como el día

  • Habla con Dios

    • ¿Dónde sientes la luz de Cristo en tu vida? Disfruta de esa sensación. Respira en ella.
    • ¿Hay lugares oscuros que no deseas que Dios vea? ¿Te atreves a mostrar a Jesús esos lugares?
    • ¿Cómo desea Jesús traer esa luz sanadora, bañarte en ella en el calor de su amor? ¿Puedes dejar que lo haga?
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