• Quietud

    Recuerda lo sucedido en este día, o en las últimas 24 horas...
    • Recuerda lo sucedido en este día, o en las últimas 24 horas… ¿Dónde has estado? ¿Qué has hecho? ¿Con quién? ¿Cómo resultó?
    • Busca donde hubo más vida, luz y energía. Busca donde perdiste vida.
    • ¿Dónde estaba Dios trabajando en ti, o alrededor tuyo? ¿Qué regalos te trajo el día? ¿Dónde estaba la pepita de oro en tu día? Habla con Dios sobre lo que encontraste.
  • Lectura

    La Natividad de Mateo nos muestra los Reyes Magos trayendo oro a Jesús, porque ese niño es un rey. Sin embargo, la total ausencia de lujos nos dice algo importante sobre nuestro Dios. La vida que Jesús vivirá nos dirá aún más. Él escoge el camino de la humildad.

    San Pablo nos recuerda la humildad de Jesús en su carta a los Filipenses:

    Si me permiten una advertencia en Cristo, una exhortación afectuosa, algo que proceda del Espíritu y que me sugiere la ternura y simpatía, entonces colmen mi alegría poniéndose de acuerdo, estando unidos en el amor, con una misma alma y un mismo proyecto. No hagan nada por rivalidad o vanagloria. Que cada uno tenga la amabilidad de creer que los otros son mejores que él mismo. No busque nadie sus propios intereses, sino más bien preocúpense cada uno por los demás. Tengan unos con otros los mismos sentimientos que estuvieron en Cristo Jesús.

    Él, que era de condición divina,
    no consideró esta igualdad con Dios
    como algo que debía guardar celosamente:
    al contrario, se anonadó a sí mismo,
    tomando la condición de servidor
    y haciéndose semejante a los hombres.
    Y presentándose con aspecto humano,
    se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte
    y muerte de cruz.
    Por eso, Dios lo exaltó
    y le dio el Nombre que está sobre todo nombre,
    para que al nombre de Jesús,
    se doble toda rodilla
    en el cielo, en la tierra y en los abismos,
    y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre:
    "Jesucristo es el Señor".

  • Reflexionar

    Imagina nuestro mundo actual, con todos sus problemas, necesidades y esperanzas.

    Hay una meditación en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, que nos invita a imaginarnos que un rey terrenal nos invita a seguirlo en una misión desafiante. Ve si puedes entrar en esa meditación…

    El Reino
    Primera Parte

    • Imagina nuestro mundo actual, con todos sus problemas, necesidades y esperanzas.  Quizás una de esos aspectos es el que te impacta más.
    • Ahora escúchalos cómo llevan adelante sus vidas… ¿cuál es el plan que siguen?... ¿qué proyecto tienen en mente?... ¿cómo van a desarrollarlo?… ¿cómo le hablan a los demás?… ¿cuáles son sus cualidades, cuál es el estilo que muestran?
    • Éllos poseen todo lo que necesitan para inspirarte a seguirlos. ¿Puedes decir cuáles son sus dones? ¿Puedes imaginarte siguiéndolos, trabajando con ellos, incluso si eso significa sacrificios?
    • Ahora imagina que ellos se están dirigiendo a un gran grupo de gentes, y presenta su proyecto. Tú eres parte de la audiencia. Escúchalos, obsérvalos. ¿Qué efecto consiguen en la audiencia? ¿Qué palabras usan?
    • Entonces imagina que todos se han ido, salvo tú, Te sientas, solo. Piensas qué clase de persona podría rechazar un llamado como ése. ¿Qué clase de persona lo aceptaría? ¿Qué sucede conmigo? Supone que también te has ido. ¿Qué efecto me haría?
    • Luego de unos minutos, pasamos a la Segunda Parte.
  • Hablar con Dios

    Qúe desea decirle a este Jesús ahora?

    Segunda Parte

    • Si alguien, como las que he imaginado, me pudo atraer en esa forma, ¿cuánto más podría atraerme Jesús?
    • Imagina ahora a Jesús sentado con sus 72 discípulos. Están sentado en una colina. Obsérvalos. ¿Qué es lo que ven en Jesús que los inspira a seguirlo? Luego observa a Jesús. Mira cómo se viste, cómo se presente, la mirada de sus ojos, el tono de su voz. ¿Podrías ser atraído por este hombre? ¿Qué cualidades necesitaría Jesús para inspirarte? ¿Cómo debería ser su proyecto para captar tu imaginación?  ¿Qué es lo que él sueña, que posee el poder de encender tu alma?
    • Escúchalo ahora. ¿Qué diría que podría inspirarte a entregarle tu lealtad?
    • Luego considera que, mientras cualquiera con un mínimo de sentido común querría seguir a este hombre Jesús, algunos podrían querer seguirlo tan de cerca, de modo de estar con él dondequiera que vaya y en todo lo que haga; a estar a su lado no importa dónde, a ir con él y compartir sus cargas y sus alegrías, sus triunfos y sus derrotas?
    • ¿Qué desea decirle a este Jesús ahora?
Inicio