Como guías para nuestras oraciones de este año, nos acompañan Ignacio de Loyola y María Ward. Un español del siglo dieciséis y una inglesa del siglo diecisiete, Ignacio y María son a menudo mostrados caminando, con vestidos de peregrinos. Jesús realizaba peregrinajes a Jerusalén con su familia, y habría recitado salmos en el camino. El Salmo 84 “Dichosos los hombres cuya fuerza eres tú, y que gustan de subir hacia tí” (Salmo 84:5). El capítulo 3 del Génesis nos habla de Dios caminando con Adán y Eva en el frescor de la tarde. Los retiros nos ayudan a comenzar cada día, llegando a conocer a Dios, quien desea ser nuestro acompañante en el camino de la vida. El hacer un retiro en Cuaresma es una especial oportunidad para caminar con Jesús, y obtener una amistad íntima con Él, en su peregrinaje hacia la Cruz en Jerusalén, y a la Gloria más allá.

Mientras oras con el material que aquí se presenta, esperamos que te encuentres con Dios en una forma nueva y más cercana, a que tendrá un efecto transformador en tí, y te ayude a obtener una consciencia más profunda de Dios trabajando en tu vida diaria. Esta puede ser la primera vez que participas en un retiro, o que has tratado de desarrollar una vida más espiritual.

Ignacio nos enseña que la oración no es una habilidad secreta y siniestra, desarrollada por personas especiales y santas. La nostalgia de Dios es parte de nuestro DNA, como seres humanos creados en la imagen de Dios. Todos tenemos la capacidad para orar, facultades para sentir, e imaginación y deseo para ayudarnos a desarrollar una amistad con Jesús. En este retiro somos invitados a orar tal como podemos, no como no podemos. El místico inglés del siglo 14, Julian of Norwich, dice que Dios está agradecido cuando lo recordamos. Incluso si nuestra oración nos parece débil y distraída, Dios está feliz cuando sólo nos aparecemos, y nos bendecirá con gracias inesperadas.

Comenzamos con algunas sugerencias prácticas que pueden ayudarte sin no has hecho antes un retiro como éste, o te servirán para recordarlas. Lo primero es considerar cuanto tiempo puedes asignar a cada sesión del retiro. Conviene decidir esto de antemano, y luego tratar de cumplir con ese tiempo en cada reflexión. No abandones estos tiempos si se te hace difícil, pero puedes usar más tiempo si todo parece ir bien. El material presentado en cada sesión debe durar entre 15 y 20 minutos; pero podrías tomar más tiempo si desea prepararte mejor, o repasar ideas nuevas que aparezcan durante el día. Si deseas más recursos para tu preparación, existen ejercicios de respiración y de quietud, en el sitio web “Pray as you go”.

Puedes pensar unos momentos sobre la mejor hora del día para orar este retiro. Todos somos diferentes; algunos prefieren orar al comienzo del día, o al final de la tarde, o como un recreo a mediodía. También es importante elegir bien el lugar donde vas a orar: el propósito de este retiro es que ores donde tú decidas – en tu camino hacia o desde tu trabajo, o en una vuelta cerca de tu casa, sólo en tu casa, o junto a otros. Trata de decidir lo que es mejor para ti.
Finalmente, pregúntate para qué estás siguiendo este retiro. ¿Cuáles son los regalos y gracias que esperas recibir de Dios durante este tiempo de oración? Asegúrate de comenzarlo, ruega a Dios por ellos, o por lo que Dios desea entregarte.
Antes de comenzar, toma consciencia que Dios te da la bienvenida por desear encontrarlo en esta forma. También toma consciencia en todos los que, alrededor del mundo, están orando en este retiro, junto contigo.

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