• Quietud

    Al relajarte para escuchar, trata de tomar conciencia de que Dios está cerca,

    Durante unos pocos momentos de tranquilidad, acomódate en una posición confortable. Cierra tus ojos e imagina que todas tus preocupaciones, distracciones e inquietudes se están borrando. Permite que la quietud te invada. El corazón de María estaba tranquilo y abierto a escuchar el mensaje del ángel. Escucha atentamente los diferentes sonidos que oyes alrededor tuyo y a la voz interior con ellos. Tal vez puedas escuchar tu propio latido del corazón. Al relajarte para escuchar, trata de tomar conciencia de que Dios está cerca, dentro de ti, dándote un mensaje para ti hoy y haciendo una morada en tu corazón ahora mismo. Este es para ti el momento de la Visitación.

  • Lectura

    Yo soy la servidora del Señor. Hágase en mí según su Palabra.

    Lucas 1:26-38
    “A los seis meses, Dios mandó al ángel Gabriel a un pueblo de Galilea llamado Nazaret, donde vivía una joven llamada María; era virgen, pero estaba comprometida para casarse con un hombre llamado José, descendiente del rey David. El ángel entró al lugar donde ella estaba, y le dijo: ”Salve, llena de gracia! El Señor está contigo”. María se sorprendió de estas palabras y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: ”María, no tengas miedo, pues tu gozas del favor de Dios. Ahora vas a quedar encinta; tendrás un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será un gran hombre, al que llamarán Hijo del Dios Altísimo, y Dios el Señor lo hará rey, como a su antepasado David, para que reine por siempre sobre el pueblo de Jacob. Su reinado no tendrá fin”. María preguntó al ángel: “¿Cómo podrá suceder esto, si no vivo con ningún hombre?” El ángel le contestó: ”El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo se posará sobre ti. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios. También tu parienta Isabel va a tener un hijo, a pesar de que es anciana: la que decían que no podía tener hijos está encinta desde hace seis meses. Para Dios no hay nada imposible”. Dijo María: ”Yo soy la servidora del Señor. Hágase en mí según su Palabra”. Después el ángel se fue de su lado.”

  • Reflexión

    "“Aquí estoy, la sierva de Dios: que sea en mí según tu palabra”.

    Piensa en esta historia por un momento. ¿Cómo debe haber sido esto para María? Se trataba de una niña común, que todavía no estaba casada, a quien se le decía que estaba a punto de quedar embarazada en la forma más extraordinaria. Uno habría esperado que hubiese protestado que no podía llevar adelante un plan como ese. ¿Qué le diría a su novio? ¿Qué le diría a sus padres, a los vecinos, a otras personas? ¿Qué pensarían todos? Y así…Pero lo único que hizo fue enunciar una simple pregunta: “¿Cómo puede ser esto si soy virgen?” ¿No es extraordinario? Lo único que quiso saber fue cómo era posible algo así. Y una vez que el ángel le explicó que eso sucedería a través del Altísimo, María aceptó inmediatamente, sin una queja sobre todo el problema que, sin duda, le iba a causar. “Aquí estoy, la sierva de Dios: que sea en mí según tu palabra”.

    La confianza en Dios de María era tan grande que estaba preparada para renunciar a todos sus sueños y planes sobre cómo se desarrollaría su vida, y a entrar en un espacio de gran incertidumbre, en una situación sobre la que no tendría control. Los nuevos comienzos nos dan temor. Nos gustan las certezas y no nos gusta salir fuera de nuestra zona de confort . Sin embargo, ese es a menudo el lugar donde pueden suceder las cosas más maravillosas, como nos lo muestra la historia de María.

  • Habla con Dios

    • Desde el principio de este retiro, ¿he tomado conciencia de la visita de un ángel en mi propia vida? Los ángeles vienen en todas las formas y tallas. ¿He captado cualquier invitación interior para salir fuera de mi zona de confort, a lo desconocido, tal vez enfrentando algo malsano en mi vida o en mis relaciones? ¿Estoy acaso temeroso/a de dar el  necesario primer paso? ¿Prefiero estar en la seguridad de lo que es familiar, incluso cuando puedo ver que las cosas necesitan cambiar?  ¿Hablo honestamente con Dios sobre esto, sin esconder mis miedos ni de Dios ni de mí mismo/a? Pido el regalo de la confianza.

    • Mientras reflexiono en la situación en que se encontraba María, puedo ver que a veces hay un nuevo comienzo al final de algo distinto. Todos los planes que María debe haber tenido para su propia vida han terminado súbitamente con la visita del ángel.
    Reflexiono ahora en los momentos en que mi propia vida ha tomado un vuelco inesperado e inoportuno, o incluso alarmante. Tal vez he sufrido un súbito duelo, una enfermedad, la ruptura de una relación o la pérdida de un trabajo o incluso de mi casa. Le pido a Dios que me ayude a ver la posibilidad de un nuevo comienzo, que está escondido en lo que parece ser un final. Le pido a Dios que me ayude a aceptar los vuelcos y cambios que toma mi vida.

    • Un encuentro con un ángel trae una energía transformadora que nos empodera. No estamos solos/as. Nunca Dios nos pide que hagamos algo solos/as, sino que nos cubre con su sombra. Sentémonos durante un rato en silencio con Dios y deja que nos cubra su sombra.

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