• Quietud

    Los Hombres Sabios atraídos por la luz de una estrella. ¿Puedes verlos? Siéntate quietamente bajo la luz de las estrellas por unos momentos. Permite que la estrella brille sobre ti, ilumine tu paso y tu ser más íntimo.

    Mientras nos preparamos para nuestra sesión final, nos concentraremos en calmar la mente. Toma conciencia de los ruidos alrededor tuyo. Tal vez puedas escuchar el tráfico en el trasfondo o los ruidos de la naturaleza, tal vez el sonido de la tecnología en tu casa o alrededores. Cualquier cosa que tú oigas, toma conciencia de ellos y déjalos ir. Empieza a concentrarte en lo simple, el vivificante respiro que Dios te ha dado. Respira profundamente algunas veces, inspirando todo lo que te da vida y expirando todo lo que te perturba. Los Hombres Sabios atraídos por la luz de una estrella. ¿Puedes verlos? Siéntate quietamente bajo la luz de las estrellas por unos momentos. Permite que la estrella brille sobre ti, ilumine tu paso y tu ser más íntimo. Agradecidamente, recibe todo lo que tiene para ofrecerte ahora.

  • Lectura

    ¿Dónde está el que ha nacido rey de los judíos? —preguntaron—. Vimos levantarse su estrella y hemos venido a adorarlo.

    Mateo 2:1-12
    Después de que Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, llegaron a Jerusalén unos Magos procedentes del Oriente.
    ¿Dónde está el que ha nacido rey de los judíos? —preguntaron—. Vimos levantarse su estrella y hemos venido a adorarlo.

    Cuando lo oyó el rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalén con él.  Así que convocó de entre el pueblo a todos los jefes de los sacerdotes y maestros de la ley, y les preguntó dónde había de nacer el Cristo. —En Belén de Judea —le respondieron—, porque esto es lo que ha escrito el profeta:
    “Pero tú, Belén, en la tierra de Judá,
        de ninguna manera eres la menor entre los principales de Judá;
    porque de ti saldrá un príncipe
        que será el pastor de mi pueblo Israel”.

    Luego Herodes llamó en secreto a los Magos y se enteró por ellos del tiempo exacto en que había aparecido la estrella. Los envió a Belén y les dijo: —Vayan e infórmense bien de ese niño y, tan pronto como lo encuentren, avísenme para que yo también vaya y lo adore.

    Después de oír al rey, siguieron su camino, y sucedió que la estrella que habían visto levantarse iba delante de ellos hasta que se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de alegría. Cuando llegaron a la casa, vieron al niño con María, su madre; y postrándose lo adoraron. Abrieron sus cofres y le presentaron como regalos oro, incienso y mirra. Entonces, advertidos en sueños de que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

  • Reflexión

    A medida que llego a los últimos días de mi retiro, ¿puedo ver un paso abierto para un nuevo comienzo frente a mí?

    No sabemos quiénes eran estos hombres sabios. La tradición se refiere a ellos como reyes, pero el Evangelio solo les llama Hombres Sabios. Quienquiera que fueran, vieron una estrella y, dejando familia y hogar y todas sus preocupaciones detrás, la siguieron. Ellos creyeron que la estrella significaba el nacimiento de un gran rey y desearon hacerle un homenaje a él. Con seguridad ellos se sorprendieron cuando la estrella finalmente se paró y se puso sobre una humilde morada. Seguramente esperaban un palacio. Sin embargo, en ningún momento dudaron de haber llegado al lugar correcto. Estaban llenos de gozo, nos lo dice el Evangelio, y se arrodillaron y brindaron homenaje al niño. Confiaron en su estrella, aún cuando les sorprendió con algo que no esperaban.

    A medida que llego a los últimos días de mi retiro,  ¿puedo ver un paso abierto para un nuevo comienzo frente a mí? ¿Puedo ver la estrella que brilla sobre él? ¿Cuál es la estrella en mi vida? ¿Qué es lo que me exita y me da energía y gozo? ¿Puedo confiar suficientemente en ella como para seguirla o me sujeta el miedo? ¿Puedo confiar en ella cuando me lleva hacia un lugar que no esperaba?

    ¿Me puedo embarcar en un comienzo nuevo?

  • Habla con Dios

    • En la presencia de Dios, reflexiono una vez más sobre mi vida y evalúo si hay alguna estrella llamándome en algún lugar. Puede tomar la forma de alguna persona que me inspira o algún evento que hace cambiar la vida que me indica algún otro camino para mí o algún encuentro. O puede no ser ninguno de estos, pero solo alguna suave urgencia interior que no se va. Puedo estar segura de una cosa. Si la sigo, me llevará a Dios al final. Le pido a Dios que me ayude a reconocer las estrellas en mi vida (¡a veces hay más de una!).

    • Reconozco la estrella por el gozo que provoca. Sin embargo, algunas veces ese gozo es apagado por el miedo a lo desconocido. Pido a Dios que me muestre dónde está mi verdadero gozo y entonces me ayude a a confiar en él y me dirija a la aventura a pesar de mis miedos. Recuerdo que el Señor es mi pastor y que nunca estoy sola en la travesía.

    • Pido a Dios que me muestre esas cosas en mi vida que me sujetan para seguir mi estrella – cosas como mi deseo de seguridad, de control, de la estima de otros. Pido a Dios que me ayude a dejar pasar cualquier cosa que me sujete para que, libre y alegremente, pueda ponerme en el camino a mi nuevo comienzo.

    • Y finalmente, me quedo callada y permito que Dios me hable

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