• La Luz Reflejada | Oración preparatoria

    Con el objeto de estar realmente presente en la sesión de oración de hoy, tomemos unos momentos para prepararnos. Esto require alcanzar la quietud, en forma literal y figurativa.

    Primero, encuentra un buen lugar para orar. Si estás confinada/o en tu habitación, no tienes elección. Pero recuerda, la oración se trata de una conexion real, y no de percibir una perfección. Por lo que encuentra el mejor lugar que puedas.

    Segundo, toma contacto con lo que necesitas para ser llevado a la quietud. Podrías pensar en tres lugares: tu cabeza, tu corazón y tu cuerpo.

    Observa lo que sucede dentro de tu cabeza. ¿Qué es lo que piensas hoy y en qué se diferencia de lo que pensabas ayer? Que no te atrape ningún pensamiento en particular. Sólo observa cómo son tus pensamientos.

    Observa lo que sucede dentro de tu corazón. ¿Que es lo que sientes hoy día, y cómo eso es único para éste día? Nuevamente, no quedes atrapado en ningún sentimiento, Sólo obsérvalos a todos.

    Observa lo que sucede en tu cuerpo. ¿Cómo se siente hoy y se sentía ayer? Observa las sensaciones que tiene: conformidad, desconformidad, dolor, cansancio, inquietud.

    Ahora observa tu respiración. Quizás hoy tienes dificultad para respirar. Si es así, no te alarmes y respira lo mejor que puedas. Mientras lo haces, reconoce que cada respiración, aunque sea difícil, es un signo del regalo de la vida en tu interior. Agradece a Dios por éste regalo.

    Mientras estás sentado, respirando y agradeciendo a Dios, permite a tu cuerpo que se vuelva pesado. Permite que una sensación de quietud te llegue. Esto puede tomar unos minutos. Guarda esta sensación hasta que te sientas preparado para proceder con nuestra sesión de oración para el día de hoy

  • Tema de Oración: La Luz Reflejada

    Una vez escuché a un niño que corregía a un adulto que había dicho que la luna había iluminado la noche anterior con su brillo. El niño escuchó y luego dijo: “La luna no tiene luz propia. Ella brilla porque refleja la luz del sol”. Brillante! Y verdad.
    Somos como la luna. Hay días en que no tenemos luz propia. De hecho, hay días en que estamos bastante a oscuras. Si nos encontráramos con otros en esos días, estaríamos con pocas ideas para compartir
    En otros días, somos como la luna en otra forma – no tenemos luz propia; pero brillamos un poco. En esos días, reflejamos la luz de otros hacia el mundo – el amor, la amistad y el respaldo que recibimos de ellos. Aunque estemos algo apagados, en esos días nos sentimos animados y esperamos que los demás así nos vean.

    Conocer a otros que iluminan nuestras vidas es muy importante. El estar conectados con ellos nos permite avanzar en nuestras tareas. Nos mantiene enfocados en las realidades de la vida. Mantiene nuestras cabezas sobre el agua en los días difíciles.
    Haz ahora una pausa y agradece a las personas que, a lo largo de tu vida, te dieron su luz para que tú la reflejaras hacia el mundo.
    Ahora toma unos minutos y piensa sobre alguien o un grupo de personas en cuyas vidas tú podrías hacer brillar un poco de luz. Recuerda, los otros también son como la luna.

    El camino espiritual de la vida incluye aceptar el hecho que en realidad somos como la luna – no tenemos luz propia. Toda la luz que tenemos nos llega desde afuera. Creemos que ella viene de Dios. Y creemos que Dios desea hacer brillar su luz en todas nuestras vidas, para todos nosotros. Sólo tenemos que estar abiertos para permitir que esa luz entre en nosotros.

  • Escritura

    Mateo 5:16   Hagan pues, que brille su luz entre los hombres; que vean estas buenas obras, y por ello den gloria al Padre de ustedes que está en los cielos

    Juan 8:12   Jesús les habló de nuevo diciendo: “Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá luz y vida.”

    1 Juan 1:5-7 Éste es el mensaje que hemos recibido de él y que les anunciamos a ustedes: que Dios es luz y que en él no hay tinieblas. Si decimos que estamos en comunión con él mientras caminamos en tinieblas, somos unos mentirosos y no actuamos en la verdad. En cambio, si caminamos en la luz, lo mismo que él está en la luz, estamos en comunión unos con otros.

  • Reflexión

    1. ¿Cuál es la luz que necesito para vivir (cuál son sus fuentes falsas)?

    2.¿Cómo puedo ser más transparente para reflejar la luz?

    3. ¿Dónde debo dejar que brille mi luz?

  • Oración Final

    Señor Dios Padre, te doy gracias por este tiempo de oración que he realizado, unido a otros/as que están orando en este día.
    Estoy también unido al Sagrado Corazón de Jesús, ardiendo con amor por toda la creación. En esta unión me encuentro, uno de muchos y uno de tus hijos amados.

    Ruego por la continua ayuda de tu Espíritu Santo, mientras termino este tiempo de oración, para volver a mis ocupaciones de este día.
    Ayúdame a guardar las lecciones que necesito, de éste tiempo de oración. Ayúdame además a dejar atrás todo lo que no necesito llevar.

    Sobretodo, ayúdame a estar consciente que estoy conectado a tí todo el tiempo, y que sólo necesito hacer una pausa, respirar y orar, para estar profundamente consciente de esta situación.

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