• Sesión 2 ¿Cómo puede ser esto?

    María escuchó la Palabra de Dios y la ponderó en su corazón.

    Quietud
    Al comenzar este tiempo de oración, permite que tu cuerpo descanse en una posición confortable y pacífica. Deja que tu mente descanse, dejando tus preocupaciones en las manos de Dios. Escucha los sonidos que te rodean, enfocando primero los más lejanos y luego los más cercanos: los sonidos en tu habitación, y el sonido de tu propia respiración que se va relajando.

    María escuchó la Palabra de Dios y la ponderó en su corazón. Trata de abrir tu mente y tu corazón a lo que Dios está tratando de anunciarte justo ahora.

  • La lectura de hoy es del Evangelio de Lucas 1:26-38

    En el sexto mes, el Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo». Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Ángel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin». María dijo al Ángel: «¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?». El Ángel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios». María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho». Y el Ángel se alejó.

  • Reflexión

    ¿Cómo puede ser esto? ¿Por qué yo? ¿Cómo puedo estar segura? ¿Cómo lo voy a recibir?

    No es muy fácil imaginar la Anunciación. No sabemos con certeza qué sucedió, o cómo María experimentó esta extraordinaria comunicación con Dios. Las pinturas medioevales son preciosas, pero a menudo interpretan una exaltación de María, lejos del caos de su realidad humana. Si María estaba en su casa, la escena sería simple y doméstica, llena de las cosas banales de una joven. Quizás ella vio la sólida figura de un ángel, o quizás esto sucedió en un sueño. Quizás esto comenzó como un susurro interior y luego creció hasta ser algo claro e inconfundible
    Lo que sí sabemos, es que la primera reacción de María fue hacer preguntas: ¿Cómo puede ser esto? ¿Por qué yo? ¿Cómo puedo estar segura? ¿Cómo lo voy a recibir? Estas son preguntas que muchos de nosotros han presentado en momentos cruciales de nuestras vidas-
    Como mujer, María tenía poco a casi nada de valor en su sociedad, excepto en relación con alguien más. Sin embargo, en su respuesta quedaba definida el destino de toda la raza humana. Ella se siente inadecuada y confundida para esa tarea. Pero también tenía fe en Dios, un corazón generoso, deseoso de tomar riesgos, en la confianza de que Dios estará con ella.

    En María, Dios con nosotros vivirá en ella sólo si ella permite que esto suceda- Dios conoce sus temores, y espera con paciencia que ella tome su decisión. Dios conoce lo que está en el fondo de nuestros corazones, mucho mejor de lo que nosotras/os sabemos. Su forma de relacionarse es buscando la colaboración, no la dictadura. Conociendo nuestras dudas y temores, Dios nos espera, tanto en los momentos cruciales o triviales de nuestras vidas, para decir que sí.

  • Habla con Dios

    • ¿Este año, he sentido la sensación de algo que está a la espera de nacer?
      Éste ha sido un tiempo de incertidumbre, con muchas exigencias, y ahora debemos ajustarnos a un “tiempo nuevo y normal”. Quizás ha sido una sensación de pérdida. De la muerte de lo que parecía seguro y familiar.
      ¿He podido compartir esto con Dios, aceptando la vulnerabilidad de estar en duelo, o lo he encarado solo, confiando en mis propios recursos?

      Si ha habido una pérdida o una amenaza, quizás también hubo un sentido de oportunidad, de nuevos caminos apareciendo. La pandemia nos invita a una nueva solidaridad con los pobres y los marginalizados, con todos lo que es frágil en el mundo. ¿Qué fortalezas y gracias he sentido que necesito para responder al mundo como está hoy? Le pido a Dios que ensanche mi horizonte, que fortalezca mi mente y mi corazón, para poder ver a donde conduce esta nueva forma de ser, en el mundo de hoy.

      La palabra “ángel” significa mensajero. ¿Qué mensajes de Dios estoy escuchando? ¿Qué tipo de mensajero soy capaz de ser para los que me rodean? Puedo ser buenas o malas noticias, depende de mí. Me tomo más tiempo con Dios, escuchando, en la forma más profunda, lo que Dios me está anunciando.

Inicio