• Sesion 4: Volviendo a casa por otro camino

    Quietud

    Al llegar a este tiempo de oración, permite a tus sentidos que te guíen a la quietud. ¿Qué puedes escuchar más allá de la música? ¿Puedes escuchar los sonidos de adentro y de afuera del lugar donde estás? Quizás se siente el perfume de una vela, la frescura del aire que entra, o de la lluvia, el sentir el calor de la pieza frente al frío de afuera. Deja que tus sentidos te traigan al momento presente y a la Presencia de nuestro Creador.

  • Evangelio de Mateo 2: 9-12

    Cuando vieron que le estrella se había detenido, se abrumaron de alegría..

    Después de esta entrevista con el rey, los Magos se pusieron en camino; y fíjense, la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño. Qué alegría más grande; ¡habían visto otra vez la estrella! A entrar a la casa, vieron al niño con María, su madre; se arrodillaron y le adoraron. Abrieron después sus cofres y le ofrecieron sus regalos de oro, incienso y mirra.

    Luego se les avisó en sueños que no volvieran donde Herodes, así que regresaron a su país por otro camino.

  • Reflexión

    Decimos que “vimos las estrellas” cuando nos golpeamos la cabeza y quedamos mareados. Este tipo de experiencia nos deja fuera de equilibrio. Quizás así fue cómo se sintieron los Magos. Estaban acostumbrados a controlar lo que veían y sentían: las estrellas eran una fuente de sabiduría, que los guiaban con reglas bien conocidas. Pero súbitamente encuentran una estrella que no se comporta en forma normal, y están ante una experiencia que los confunde a todos.

    El misterioso y todopoderoso Dios ha nacido en pobreza, lejos de los palacios reales y los aposentos de poder. Ellos le traen tesoros, símbolos del poder de la riqueza y del estatus, de la sabiduría y el conocimiento, de la vida y de la muerte. Sin embargo, ellos los dejan a los pies de este niño recién nacido, junto a su humilde madre, observado por un carpintero y unos pastores que pasaban. Nada es como pensaban los Magos.

    Al que encuentran en Belén es el Dios de las sorpresas, el impredecible Dios que nunca podrá ser domesticado, Éste es un Dios que nos dice que vayamos a casa “por otro camino”. Quizás estamos acostumbrados a nuestro camino. No a todos nos gustan las sorpresas, y nos habíamos acostumbrado a viajar confortablemente. Y aquí Dios nos saca fuera de nosotros – sale de tu zona de confort, y camina por esta ruta desconocida.

    Al llegar a su edad adulta, Jesús llamó a muchos a abandonar el camino acostumbrado. Llamó a Samaritanos y Judíos, sacerdotes y prostitutas, Levitas y leprosos, a ser miembros de una sola familia, unida en amor y en el servicio a los demás. Esto es lo que significa el aceptarlo en nuestras vidas y llegar a ser hijos de Dios. Volvemos a casa, a Dios, por el camino de Dios, no por nuestro camino. Hacemos el recorrido, al caminar en la fe y la confianza, abriendo nuestros corazones y mentes.

     

  • Habla con Dios

    • ¿Cuál es la estrella por la que he navegado la jornada de mi vida? ¿En qué cosas he confiado para sentirme seguro, bien establecido en mi propio lugar? Quizás este año me ha hecho asegurarme de contar con lo necesario – ha sido un año incierto, con amenazas por todos lados. Peor quizás ha existido otro llamado, una pequeña voz que me invita a vivir otras experiencias y diferentes relaciones. ¿Puedo escuchar esa voz ahora, en el silencio?
    • ¿Cuáles son los tesoros de mi vida? Jesús dice: “donde está tu tesoro, estará tu corazón”. ¿Qué es lo que me da el sentido de poder y estatus? ¿Qué me hace frágil y vulnerable? Al tomar un tiempo para estar quieto, ¿puedo compartir con Dios mis deseos y ansiedades, mis temores y mis sueños? ¿Siento a Dios ofreciéndome sus regalos, ahora? Me siento con Jesús, en silencio, cuando estaba dormido en los brazos de su madre. ¿Qué deseo decirle a él, a ella? Quizás deseo abrazarlo, el niño de la promesa, mi estrella guía. O quizás no me siento con derecho a tocarlo.
    • ¿Puedo permitir a Dios, la Palabra hecha Carne, tocarme?
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