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Oración diaria - 2018-09-17

La Presencia de Dios

Mi alma anhela tu Presencia, Señor.
Cuando te incorporo en mis pensamientos,
encuentro la paz y el bienestar.

 

 

La Libertad

Tu muerte en la Cruz me ha hecho libre.
Puedo vivir alegre y libremente
sin temor a la muerte.
Tu misericordia no tiene límites.

La Conciencia

El saber que Dios me ama sin condiciones,
me permite ser honesto/a conmigo mismo/a.
Cómo ha sido mi último día? Cómo me siento ahora?
Comparto mis sentimientos abiertamente con el Señor.

La Palabra de Dios

Lucas 7:1-10

En aquel tiempo, cuando terminó Jesús de hablar a la gente, entró en Cafarnaún. Un centurión tenía enfermo, a punto de morir, a un criado a quien estimaba mucho. Al oír hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, para rogarle que fuera a curar a su criado. Ellos, presentándose a Jesús, le rogaban encarecidamente: "Merece que se lo concedas, porque tiene afecto a nuestro pueblo y nos ha construido la sinagoga." Jesús se fue con ellos. No estaba lejos de la casa, cuando el centurión le envió unos amigos a decirle: "Señor, no te molestes; no soy yo quién para que entres bajo mi techo; por eso tampoco me creí digno de venir personalmente. Dilo de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes, y le digo a uno: "Ve", y va; al otro: "Ven", y viene; y a mi criado: "Haz esto", y lo hace." Al oír esto, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la gente que lo seguía, dijo: "Os digo que ni en Israel he encontrado tanta fe." Y al volver a casa, los enviados encontraron al siervo sano.

Reflexiones sobre la lectura de hoy

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  • Como el centurión, yo le pido a Jesús que venga y cure a alguien que yo sé que está seriamente enfermo. Trato de hacerlo con la misma humildad y gracia del oficial romano, confiando en mí y en mi amigo, tan profundamente como puedo confiar en Jesús.
  • Las palabras de Jesús alabando la fe del centurión pagano, no pueden sino impresionarnos, mientras luchamos para encontrar la mejor manera cristiana, de entender a la gente que está inspirada por otras tradiciones religiosas. Pido por la gracia, por la propia y la de toda la Iglesia, para crecer en esta actitud de Cristo hacia aquellas personas y grupos.

Conversación

Que sucede en mí, mientras rezo?
Siento consuelo, preocupación, indiferencia?
Imagino a Jesús mismo sentado o de pie, a mi lado,
y comparto estos sentimientos con Él.

Conclusión

Gloria al Padre,
Gloria al Hijo,
Gloria al Espiritu Santo,
como era en el principio,
es ahora, y siempre será,
por los siglos de los siglos
Amen

El Lugar de Oración administrado por los Jesuítas Irlandeses