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Oración diaria - 2019-01-11

La Presencia de Dios

Ruego por recibir la Gracia de poder encontrar las palabras, y la fortaleza interior,

para alcanzar y llegar a la Presencia de Dios.

Para formar mis labios y mi corazón, y así encontrar a Dios en una plegaria,

que sólo mi corazon puede pronunciar,

y en un canto,

que sólo mi alma puede cantar.

 

La Libertad

"En estos dias, Dios me enseñó como un maestro de escuela a su pupilo" (San Ignacio).
Me recuerdo que hay mucho que Dios desea aun enseñarme, y pido la gracia de escucharlo y de aprender.

La Conciencia

Ayúdame, Señor, a estar más consciente de Tu Presencia.
Enséñame a reconocerla en los demás.
Llena mi corazón de gratitud por las veces que tu Amor se me ha mostrado a través del cariño de mis acompañantes.

La Palabra de Dios

Lucas 5, 12-16

Estando Jesús en uno de esos pueblos, se presentó un hombre cubierto de lepra. Apenas vio a Jesús, se postró con la cara en tierra y le suplicó: "Señor, si tú quieres, puedes limpiarme". Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: "Lo quiero, queda limpio". Y al instante le desapareció la lepra. Jesús le dio aviso que no lo dijera a nadie. "Vete, le dijo, preséntate al sacerdote y haz la ofrenda por tu purificación como ordenó Moisés, pues tienes que hacerles tu declaración". La fama de Jesús crecía más y más, a tal punto que multitudes acudían para oírle y ser curados de sus enfermedades. Pero él buscaba siempre lugares solitarios donde orar.

Reflexiones sobre la lectura de hoy

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  • En ese entonces, la costumbre era excluir a los leprosos de la vida de la sociedad normal. Aquí “leproso” puede referirse a una forma menos severa de enfermedad a la piel.
  • Yo contemplo y escucho, mientras el hombre suplica para ser sanado, y Jesús responde tan positivamente.
  • Leemos que Jesús regularmente necesitaba un tiempo de soledad para la oración personal. Me reúno con Él en ese lugar tranquilo. ¿Qué forma toma su oración? ¿Contemplación silenciosa? ¿En forma de palabras? Señor, enséñame a orar.

Conversación

Que sucede en mí, mientras rezo?
Siento consuelo, preocupación, indiferencia?
Imagino a Jesús mismo sentado o de pie, a mi lado,
y comparto estos sentimientos con Él.

Conclusión

Gloria al Padre,
Gloria al Hijo,
Gloria al Espiritu Santo,
como era en el principio,
es ahora, y siempre será,
por los siglos de los siglos
Amen

El Lugar de Oración administrado por los Jesuítas Irlandeses