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Oración diaria - 2019-02-11

La Presencia de Dios

En el silencio de mi ser profundo, en los fragmentos de mi deseada complementación,
¿puedo escuchar los susurros de su Presencia?
¿Puedo recordar cuando sentí la cercanía de Dios?
Cuando caminamos juntos y me dejé abrazar por su Amor.

La Libertad

"En estos dias, Dios me enseñó como un maestro de escuela a su pupilo" (San Ignacio).
Me recuerdo que hay mucho que Dios desea aun enseñarme, y pido la gracia de escucharlo y de aprender.

La Conciencia

Existo en una red de relaciones con mi entorno, con la naturaleza, con mis hermanos, con Dios...
Algunos tejidos de la red están rotos, otros torcidos...
Pido la gracia de la aceptación ... y del perdón ...

La Palabra de Dios

Marcos 6:53-56

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos, terminada la travesía, tocaron tierra en Genesaret, y atracaron. Apenas desembarcados, algunos lo reconocieron y lo siguieron por toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaban los enfermos en camillas. En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos.

Reflexiones sobre la lectura de hoy

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  • En esta etapa Jesús había alcanzado una gran popularidad. El autor del Evangelio, había relatado recién el misterioso episodio en que Jesús había dado de comer a cinco mil personas, después que lo habían oído predicar.
  • En efecto, desde el mismo principio de su ministerio, habían relatos sobre las multitudes que se acercaban a Jesús para ser curadas. “El pueblo entero de Cafarnaúm”, se nos dice, “se reunía junto a la puerta” después de haber sido testigo de sus curaciones.(Marcos 1:33)
  • Tal vez el afán de las personas para “tocar aunque fuese la punta de su manto” puede haber sido desatada por la historia de la mujer que había sido sanada por Jesús en el capítulo anterior. Ella sufría de hemorragias desde hacía doce años y “se acercó a Él por detrás, entre la gente, y le tocó su manto”, e inmediatamente fue sanada.(Marcos 5:25-34)
  • En términos bíblicos, la benevolencia del Señor, el Gran Sanador, está aquí a plena vista: abundante, presionada, desbordada.

Conversación

Que sucede en mí, mientras rezo?
Siento consuelo, preocupación, indiferencia?
Imagino a Jesús mismo sentado o de pie, a mi lado,
y comparto estos sentimientos con Él.

Conclusión

Gloria al Padre y al Hijo y al Espiritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Amen

El Lugar de Oración administrado por los Jesuítas Irlandeses