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Oración diaria - 2019-04-18

La Presencia de Dios

Señor, ayúdame a estar totalmente viva/o
En Tu Santa Presencia
Envuélveme en tu Amor
Que mi corazón sea uno con el tuyo.

La Libertad

Un tronco de árbol, grueso y sin forma, nunca creerí­a que podri­a ser una estatua, admirada como un milagro de escultura, y no se dejaría trabajar por el cincel de la escultora, que visualiza, a traves de su arte, la forma que puede crear en él (San Ignacio).
Pido la gracia de dejarme formar por el amor de mi Creador.

La Conciencia

Estar consciente de algo es tenerlo presente siempre. Señor Dios, ayúdame a recordar que Tú me diste la vida. Gracias por el regalo de vivir. Enséñame a caminar más lentamente por la vida, a estar quieta/o y disfrutar de los placeres creados para mí. Poder tener presente la belleza que me rodea: la maravilla de las montañas, la tranquilidad de los lagos, la fragilidad del pétalo de una flor. Necesito recordar que todas estas cosas vienen de Tí.

La Palabra de Dios

Juan 13: 1-15

Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que le había llegado la hora de salir de este mundo para ir al Padre, como había amado a los suyos que quedaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban comiendo la cena y el diablo ya había depositado en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarle. Jesús, por su parte, sabía que el Padre había puesto todas las cosas en sus manos y que había salido de Dios y que a Dios volvía. Entonces se levantó de la mesa, se quitó el manto y se ató una toalla a la cintura. Echó agua en un recipiente y se puso a lavar los pies de los discípulos; y luego se los secaba con la toalla que se había atado. Cuando llegó a Simón Pedro, éste le dijo: "¿Tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?" Jesús le contestó: "Tú no puedes comprender ahora lo que estoy haciendo. Lo comprenderás más tarde". Pedro replicó: "Jamás me lavarás los pies". Jesús le respondió: "Si no te lavo, no podrás tener parte conmigo". Entonces Pedro le dijo: "Señor, lávame no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza". Jesús le dijo: "El que se ha bañado, está completamente limpio y le basta lavarse los pies. Y ustedes están limpios, aunque no todos". Jesús sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: "No todos ustedes están limpios". Cuando terminó de lavarles los pies, se puso de nuevo el manto, volvió a la mesa y les dijo: "¿Comprenden lo que he hecho con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy. Pues si yo, siendo el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Yo les he dado ejemplo, y ustedes deben hacer como he hecho yo."

Reflexiones sobre la lectura de hoy

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  • En estos momentos de silencio, imagino a Jesús visitándome, conversando y después pidiendo un lavatorio con agua y una toalla. Yo le pregunto “¿Por qué?” Me responde: “¡Comprenderás más tarde!” ¿Puedo permitirle que se arrodille y lave mis pobres pies, tal como estaban? ¿Me emociono – tal vez hasta las lágrimas - por lo que hace? Probablemente nadie me ha hecho esto desde que era niño.
  • Después de un silencio, Él explica que el mismo vive del servicio amoroso y humilde, y que quiere que yo, como sus discípulos, copiemos lo que me ha hecho. Le pido que me muestre, día a día, quiénes necesitan mi ayuda. Siempre que sirvo a los demás lo traigo conmigo.

Conversación

Que sucede en mí, mientras rezo?
Siento consuelo, preocupación, indiferencia?
Imagino a Jesús mismo sentado o de pie, a mi lado,
y comparto estos sentimientos con Él.

Conclusión

Gloria al Padre,
Gloria al Hijo,
Gloria al Espiritu Santo,
como era en el principio,
es ahora, y siempre será,
por los siglos de los siglos
Amen

El Lugar de Oración administrado por los Jesuítas Irlandeses