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Oración diaria - 2019-06-10

La Presencia de Dios

En el silencio de mi ser profundo, en los fragmentos de mi deseada complementación,
¿puedo escuchar los susurros de su Presencia?
¿Puedo recordar cuando sentí la cercanía de Dios?
Cuando caminamos juntos y me dejé abrazar por su Amor.

La Libertad

Todo posee el potencial para entregarme una vida y un amor más pleno.
Pero mis deseos son a menudo atrapados y amarrados por ilusiones de plenitud.
Ruego que Dios, a través de mi libertad, pueda orquestar mis deseos en una melodía vibrante, rica en armonía, y llena de amor.

La Conciencia

En este momento, Señor, vuelvo mis pensamientos hacia Tí. Dejaré de lado mis labores y preocupaciones. Descansaré y refrescaré mi corazón en tu Presencia, Señor.

La Palabra de Dios

Juan 19:25-34

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa. Después, sabiendo que ya todo estaba cumplido, y para que la Escritura se cumpliera hasta el final, Jesús dijo: Tengo sed.
Había allí un recipiente lleno de vinagre; empaparon en él una esponja, la ataron a una rama de hisopo y se la acercaron a la boca. Después de beber el vinagre, dijo Jesús: «Todo se ha cumplido». E inclinando la cabeza, entregó su espíritu. Era el día de la Preparación de la Pascua. Los judíos pidieron a Pilato que hiciera quebrar las piernas de los crucificados y mandara retirar sus cuerpos, para que no quedaran en la cruz durante el sábado, porque ese sábado era muy solemne. Los soldados fueron y quebraron las piernas a los dos que habían sido crucificados con Jesús. Cuando llegaron a él, al ver que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con la lanza, y en seguida brotó sangre y agua. 

Reflexiones sobre la lectura de hoy

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  • • ¿Cómo estoy al encontrarme a los pies de la Cruz? ¿Puedo verlo morir por amor, por total solidaridad con nosotros humanos y sin juzgarnos?
  • En la Eucaristía el sacerdote dice “Este es mi cuerpo quebrado por ti”, ¿puedo ver que el amor de Jesús es la fuerza que lo impulsa a través de su vida entera en este planeta? ¿Escucho su llamado para asemejarme a Él? ¿Daría mi cuerpo, mi ser entero, en un servicio de amor?
  • Al mirar mi vida hacia atrás, ¿puedo recordar momentos en que he sido llamado/a para entregarme en amor, y haber sido capaz de hacerlo? ¿Algún momento en que no he sido capaz de darme por amor? ¿Y cómo fue eso y su consecuencia?
  • ¿Puedo estar ahí con Jesús, en amante presencia con Él?

Conversación

Sin olvidar que sigo en la Presencia de Dios, imagino a Jesús mismo, de pie o sentado a mi lado. Le digo todo lo que está en mi mente, y en mi corazón, tal como se le habla al mejor amigo.

Conclusión

Gloria al Padre y al Hijo y al Espiritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Amen

El Lugar de Oración administrado por los Jesuítas Irlandeses