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Oración diaria - 2020-08-03

La Presencia de Dios

En cualquier momento del día podemos llamar a Jesús.

Él está siempre esperándonos, atento a nuestro llamado.

Qué bendición tan maravillosa.

Sin el teléfono, sin el e-mail. Sólo un susurro.

La Libertad

Dios no está ajeno a mi libertad.
Su Espíritu da vida a mis deseos más íntimos,
empujándome suavemente hacia el bien.
Pido la gracia de dejarme envolver por el Espíritu Santo.

La Conciencia

Cómo me siento en realidad? Bien? No tan bien?
Puedo estar muy en paz, feliz de estar aquí...
También puedo sentir frustración, preocupación o enojo...
Asumo cómo estoy en realidad. Es el yo real el que Dios ama...

La Palabra de Dios

Mateo 14:22-36

Inmediatamente después Jesús obligó a sus discípulos a que se embarcaran; debían llegar antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Jesús, pues, despidió a la gente, y luego subió al cerro para orar a solas. Cayó la noche, y él seguía allí solo. La barca en tanto estaba ya muy lejos de tierra y las olas la golpeaban duramente, pues soplaba el viento en contra. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. «Es un fantasma», dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar. En seguida Jesús les dijo: «Ánimo, no teman, que soy yo.» Pedro contestó: «Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti caminando sobre el agua.» «Ven», le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: «Señor, sálvame». En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?». Subieron a la barca y cesó el viento, y los que estaban en la barca se postraron ante él, diciendo: «¡Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios!» Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret. Los hombres de aquel lugar reconocieron a Jesús y comunicaron la noticia por toda la región, así que le trajeron todos los enfermos. Le rogaban que los dejara tocar al menos el fleco de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron totalmente sanos.

Reflexiones sobre la lectura de hoy

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  • Sólo en el relato de Mateo acerca de esta historia, tenemos la reacción de Pedro. “Señor, si realmente eres tú, dime que vaya hacia ti caminando sobre el mar”. Jesús le dijo: “Ven”. Pedro se bajó del bote y fue caminando hacia Jesús. Era un acto de amor y de confianza, pero no suficiente. El poder del viento y las olas aumentó más que su deseo de estar con Jesús. Comenzó a hundirse: “Señor, sálvame”. Jesús lo ayudó y le dijo: “Que poca fe tienes”.
  • En esos momentos de oración hoy trae esas cosas de la vida que te hacen perder de vista a Jesús y te hundes. ‘Él está esperando que lo llames, para ayudarte a restaurar la calma en tu vida.

Conversación

Que sucede en mí, mientras rezo?
Siento consuelo, preocupación, indiferencia?
Imagino a Jesús mismo sentado o de pie, a mi lado,
y comparto estos sentimientos con Él.

Conclusión

Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo,

Como era en un principio,

es ahora y siempre será,

por los siglos de los siglos

Amén

 

 

El Lugar de Oración administrado por los Jesuítas Irlandeses