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Oración diaria - 2020-09-15

La Presencia de Dios

"Mantente quieta(o) y sabrás que Yo soy Dios". Señor, Tus Palabras me guían a la tranquilidad y la grandeza de Tu Presencia.

La Libertad

Dios no está ajeno a mi libertad.
Su Espíritu da vida a mis deseos más íntimos,
empujándome suavemente hacia el bien.
Pido la gracia de dejarme envolver por el Espíritu Santo.

La Conciencia

En la seguridad que Dios me ama incondicionalmente,
recuerdo honestamente lo hecho en el día anterior, lo sucedido y mis sentimientos.
Tengo algo que agradecer? Doy las gracias...
Hay algo que lamento? Pido perdón...

La Palabra de Dios

Juan 19, 25-27

Cerca de la cruz de Jesús estaba su madre, con María, la hermana de su madre, esposa de Cleofás, y María de Magdala. Jesús, al ver a la Madre y junto a ella al discípulo que más quería, dijo a la Madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Después dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Y desde aquel momento el discípulo se la llevó a su casa.

Reflexiones sobre la lectura de hoy

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  • Hoy recordamos a nuestra Señora de los Dolores. Es correcto que reflejemos la unión de María y Jesús en el misterio de la Salvación. En lo que a María se refiere, sabemos muy poco con certeza: ¿cuánto sabía ella? ¿Cuánto estaban ella y su familia comprometidos en la vida pública de su hijo? No mucho, si hemos de aceptar la escasez de las referencias a ella en el Evangelio, durante el ministerio. Pero podemos imaginar su extrañeza durante los altos y bajos de su vida pública, y podemos especular sobre los largos días de su vida oculta.
  • No hay necesidad de especular sobre el terrible dolor durante la Pasión. Cualquier madre se destrozaría emocionalmente ante la muerte de su único Hijo por una crucifixión aplicada injustamente. ¿Cuánto más habría estado sufriendo ella, dada su sensibilidad que surge de la cercanía con Él, por gracia y por naturaleza?
  • Sugiero la plegaria de san Anselmo: Oh Madre buena, por el amor con que amaste a tu Hijo y deseaste que fuera amado, obtén para nosotros/as la gracia que te pedimos para amarlo verdaderamente, como tú lo amas verdaderamente, y deseas que sea amado.

Conversación

Que sentimientos surgen en mí­ al orar y reflexionar sobre la Palabra de Dios?
Me imagino a Jesús mismo sentado o de pie, cerca mío, y le abro mi corazón.

Conclusión

Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo,

Como era en un principio,

es ahora y siempre será,

por los siglos de los siglos

Amén

 

 

El Lugar de Oración administrado por los Jesuítas Irlandeses