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Oración diaria - 2021-04-09

La Presencia de Dios

En cualquier momento del día podemos llamar a Jesús.

Él está siempre esperándonos, atento a nuestro llamado.

Qué bendición tan maravillosa.

Sin el teléfono, sin el e-mail. Sólo un susurro.

La Libertad

Necesito dejar fuera el ruido,
necesito alzarme sobre el ruido:
el ruido que interrumpe, que separa, que aísla.
Necesito escuchar nuevamente a Dios...

La Conciencia

En la Presencia de Dios
recuerdo honestamente mis sentimientos del día anterior, mis alegrías, mis penas y mis esperas...
Puedo ver en cuáles estaba presente Dios?

La Palabra de Dios

Juan 21:1-13

Después de esto, nuevamente se apareció Jesús a sus discípulos en la orilla del lago de Tiberíades. Y se hizo presente como sigue: Estaban reunidos Simón Pedro, Tomás el Mellizo, Natanael de Caná de Galilea, los hijos del Zebedeo y otros dos discípulos. Simón Pedro les dijo: «Voy a pescar». Contestaron: «Vamos también nosotros contigo». Salieron, pues, y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada. Al amanecer, Jesús estaba parado en la orilla, pero los discípulos no sabían que era él. Jesús les dijo: «Muchachos, ¿tienen algo que comer?» Le contestaron: «Nada». Entonces Jesús les dijo: «Echen la red a la derecha y encontrarán pesca». Echaron la red, y no tenían fuerzas para recogerla por la gran cantidad de peces. El discípulo de Jesús al que Jesús amaba dijo a Simón Pedro: «Es el Señor». Apenas Pedro oyó decir que era el Señor, se puso la ropa, pues estaba sin nada, y se echó al agua. Los otros discípulos llegaron con la barca -de hecho, no estaban lejos, a unos cien metros de la orilla; arrastraban la red llena de peces. Al bajar a tierra encontraron fuego encendido, pescado sobre las brasas y pan. Jesús les dijo: «Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar». Simón Pedro subió a la barca y sacó la red llena con ciento cincuenta y tres pescados grandes. Y no se rompió la red a pesar de que hubiera tantos. Entonces Jesús les dijo: «Vengan a desayunar». Ninguno de los discípulos se atrevió a preguntarle quién era, pues sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y se lo repartió. Lo mismo hizo con los pescados. 

Reflexiones sobre la lectura de hoy

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  • ¡Cuán a menudo he pescado toda la noche y no he obtenido nada! Entonces, ¿qué sucede? Conversa con Jesús acerca de esto. Reflexiona sobre los tiempos de tu vida en que reconociste la presencia de Dios.
  • Al mirar mi vida hacia atrás, recordando los momentos en que lo reconocí, advierte también si hay modelos que emergen de esos tiempos que recuerdas. Habla con Jesús de esos modelos.

Conversación

Siento que reacciono en alguna forma al orar con la Palabra de Dios? Me siento desafiada(o), confortada(o), enojada(o)?
Imagino a Jesús sentado o de pie, a mi lado; le hablo sobre mis sentimientos, como al mejor de los amigos.

Conclusión

Gloria al Padre,
Gloria al Hijo,
Gloria al Espiritu Santo,
como era en el principio,
es ahora, y siempre será,
por los siglos de los siglos
Amen

El Lugar de Oración administrado por los Jesuítas Irlandeses