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Oración diaria - 2022-08-03

La Presencia de Dios

Por unos momentos, pienso en la velada Presencia de Dios en todo:
en los elementos, dándoles existencia;
en las plantas, dándoles vida; en los animales, dándoles sentidos; y finalmente, en mí, dándome todo eso y más,
transformándome en un templo, un hogar para el Espíritu Santo.

La Libertad

Señor, que nunca yo reciba el regalo de mi libertad como algo merecido. Me diste la gran bendición de la libertad de espíritu. Llena mi espíritu con Tu Paz y Tu Amor.

La Conciencia

En la Presencia y Amor de Dios, recuerdo paso a paso el día que termina, comenzando por este instante y mirando hacia atrás, momento a momento.
Recojo y guardo todo lo bueno y luminoso, con mi gratitud.
Pongo atención a las sombras y lo que ellas me dicen,
y busco la sanación, la valentía y el perdón.

La Palabra de Dios

Mateo 15:21-28

En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: "Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo." Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: "Atiéndela, que viene detrás gritando." Él les contestó: "Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel." Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: "Señor, socórreme." Él le contestó: "No está bien echar a los perros el pan de los hijos." Pero ella repuso: "Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos." Jesús le respondió: "Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas." En aquel momento quedó curada su hija.

Reflexiones sobre la lectura de hoy

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  • Señor, dijo ella, ayúdame…”Después Jesús le respondió: Mujer, tú tienes mucha fe. Que tu deseo te sea concedido”. El Evangelio nos sorprende proponiéndonos como modelo a una mujer pagana. Jesús derrama alabanzas a su fe, aunque habríamos dicho que ella, como pagana, no tenía ninguna fe. El corazón de Dios es mucho más grande que el nuestro, él ve el bien donde nosotros no lo vemos. Jesús, haz que mi corazón se parezca al tuyo.
  • Señor, ayúdame. Me quedo con esa oración simple pero profunda, permitiendo que mi grito llegue hasta Dios, si pido lo que necesito de él, para mí y para mis seres amados. Rezo por una fe similar a la mujer de Canaán, en su confianza temeraria.

Conversación

Que sucede en mí, mientras rezo?
Siento consuelo, preocupación, indiferencia?
Imagino a Jesús mismo sentado o de pie, a mi lado,
y comparto estos sentimientos con Él.

Conclusión

Gloria al Padre y al Hijo y al Espiritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Amen

El Lugar de Oración administrado por los Jesuítas Irlandeses